El canciller mexicano, Marcelo Ebrard, a la izquierda, se reúne con el secretario de Estado de EE UU, Antony Blinken, este miércoles en Costa Rica.EVELYN HOCKSTEIN / AP

El canciller mexicano, Marcelo Ebrard, ha mantenido este miércoles su primera reunión bilateral en persona con el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, con el propósito de preparar el terreno para la inminente visita de la vicepresidenta Kamala Harris. El encuentro, celebrado en Costa Rica durante la cumbre del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), ha abordado algunos de las cuestiones que marcan la agenda entre los dos países, de la migración a la cooperación en materia de seguridad o para contener la emergencia sanitaria de la covid-19.

El flujo migratorio de los países de América Central, que se precipitó el pasado enero acelerado por la devastación de los huracanes Iota y Eta y el relevo en la Casa Blanca, es uno de los principales retos de los primeros meses de Biden. Las fronteras sur y norte son una prioridad para Washington, porque no solo repercuten en la gestión de esta crisis sino también en el desarrollo de las políticas de seguridad. “La reunión encabezada por los secretarios Ebrard y Blinken dio seguimiento al diálogo de alto nivel que existe entre las Administraciones de los presidentes Andrés Manuel López Obrador y Joseph Biden. Los funcionarios conversaron sobre la visión común de ambos Gobiernos en lo relativo a la atención de las causales estructurales de la migración”, ha informado la Secretaría de Relaciones Exteriores.

México lleva meses presionando a su vecino del norte para que aumente la inversión en Centroamérica. Y si, en efecto, los dos países comparten objetivos, tienen diferencias sobre el método para afrontar la emergencia. Estados Unidos no es partidario del desembolso directo y tradicionalmente supedita la entrega de ayudas al desempeño de los Gobiernos beneficiados y a la información y el seguimiento del uso de esos fondos. A pesar de esas discrepancias, a las que se suman otras fricciones en materia comercial y económica, el propio Blinken ha resaltado los elementos comunes: “Estamos comprometidos a encontrar soluciones colaborativas a los desafíos de la seguridad y la migración irregular en nuestro hemisferio. México es un socio esencial y tuve el gusto de hablar con el canciller Ebrard sobre nuestros esfuerzos para crear una región más segura y próspera”, ha manifestado el secretario de Estado.

Tanto la Cancillería mexicana como el Departamento de Estado han destacado el diálogo relacionado con la seguridad. Juan González, enviado de Biden para América Latina, ya se reunió a mediados de mayo con Ebrard. La agenda que sobrevuela la cita de la vicepresidenta Harris con López Obrador el próximo lunes incluye “disminuir el tráfico de armas y de narcóticos, reducir la violencia que provoca el crimen organizado, atender las adicciones como un problema de salud pública y atacar las finanzas de las organizaciones criminales que operan en los dos países”.

En el Gobierno admiten que la estrategia adoptada por el expresidente Enrique Peña Nieto no fue suficiente. Durante su mandato se detuvieron a los 120 capos a la cabeza de los principales carteles, entre ellos El Chapo Guzmán. Sin embargo, esas operaciones no detuvieron la violencia. El exembajador estadounidense en México, Christopher Landau, lanzó hace semanas unas acusaciones muy duras al presidente, achacándole pasividad ante las grandes organizaciones criminales. A pesar de las declaraciones de este funcionario y del malestar generado a principios de año por la exoneración del general Salvador Cienfuegos, acusado de narcotráfico por la DEA, las dos Administraciones han manifestado la voluntad de trabajar de la mano y afinar la estrategia.

Otro de los ejes de la reunión de este miércoles -en la que han participado también, por parte México, el director general para América del Norte, Roberto Velasco, y por parte de Estados Unidos, la subsecretaria Julie Chung y Ricardo Zúñiga, enviado especial del Departamento de Estado para el Triángulo Norte- ha sido la cooperación contra la pandemia de coronavirus. Ebrard se volcó hace meses en una estrategia diplomática específica para acelerar la recepción de vacunas. Viajó a Rusia y Europa, pero el principal interlocutor para mejorar el proceso de inmunización es la Casa Blanca. Con Blinken el canciller ha abordado una vez más esa urgencia con “el fin de avanzar en una distribución más justa y equitativa de las vacunas a nivel regional”.

Las dos delegaciones se han limitado a informar del seguimiento de los temas bilaterales sin hacer anuncios, que en cualquier caso corresponden a López Obrador y Harris. La vicepresidenta, que viajará también a Guatemala, aterrizará en México en medio de un clima, por lo demás, enrarecido por algunas exigencias del mandatario. El jefe del Gobierno lleva semanas instando a Washington a suspender el supuesto respaldo económico de USAID, la agencia de cooperación del país vecino, a algunas organizaciones civiles dedicadas a la fiscalización de las autoridades y que ni él ni el partido oficialista Morena están dispuestos, según sus propias afirmaciones, a tolerar.

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