Piezas del ajuar encontrado en la tumba 38 del yacimiento de La Almodoya. En el centro, la diadema.GRUPO ASOME-UAB

Una excavación en el yacimiento arqueológico de La Almoloya (actual Pliego, Murcia) halló en 2014 una tumba doble. Los restos de un hombre de entre 35 y 40 años y una mujer de entre 25 y 30 fueron encontrados en el subsuelo de un edificio con uno de los ajuares más ricos de inicios de la Edad de Bronce en Europa. Tras un análisis exhaustivo de los restos publicado en la revista Antiquity, los investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona Cristina Rihuete y Rafael Micó han llegado a la conclusión de que la mujer pertenecía a una élite con poder de decisión en la región.

El ajuar destaca no solo por su volumen (más de un cuarto de kilo de plata repartida en una treintena de objetos, como coleteros o dilatadores de lóbulo de oreja), sino también por una diadema asociada a la mujer, como la mayoría de elementos encontrados. Si bien los tesoros funerarios con piezas de plata son comunes en la zona de El Argar, no lo es tanto la presencia de esta diadema. “Estas diademas eran tan exclusivas que en más de un siglo y medio de excavaciones en el sudeste de la Península solamente se han encontrado cinco con este diseño”, señala Micó. Los investigadores creen que estas piezas tenían un sentido más allá de su valor económico y se inclinan hacia una diferenciación política. “Hay una serie de objetos que les llamamos emblemáticos y que no tienen nada que ver con la función que tienen en la actualidad”, comenta Rihuete.

Ambos expertos consideran que en aquella época La Almoloya fue la “punta de lanza” para la expansión del territorio argárico y, por su “situación estratégica y la visibilidad privilegiada”, el yacimiento mantuvo un papel político importante tiempo después. De hecho, consideran el edificio en el que se encontraron los restos como “el primer palacete de Europa”. Se trata de un complejo de 250 metros cuadrados con “funciones residenciales, económicas y políticas”, que contaba con una sala con bancos para 60 personas y un hueco en el centro para una hoguera. “Es un lugar especializado en la toma de decisiones políticas”, apunta Rihuete. La misma investigadora señala que era habitual enterrar a los difuntos en los bajos de los edificios: “En esta cultura no hay cementerios alejados de los lugares habitados, sino que la gente se enterraba debajo de los lugares donde vivían o trabajaban. Esto certifica que en lugares con una relevancia política clara había enterrados individuos con una vinculación política clara”.

Los investigadores creen que estas piezas tenían un sentido más allá de su valor económico y se inclinan hacia una diferenciación política
Si bien se han encontrado otras diademas en yacimientos cercanos anteriormente, este ha sido el primer caso en el que se ha podido conocer también el contexto del enterramiento. La situación política del asentamiento, la gran cantidad de ajuar asociado a la mujer y la infraestructura bajo la cual se encontraron los restos hace que los investigadores se decanten por la posibilidad de que ella tuviera una gran importancia política en la época.

Lo que aún no saben responder los expertos es si este poder era real o solo simbólico. Micó se inclina por la segunda opción: los hombres tenían el poder efectivo mientras que las mujeres presidían la asamblea, aunque deja una puerta abierta. “Estamos a la espera de recibir unos estudios de ADN de este mismo yacimiento que nos van a informar de cómo funcionaba la red de parentesco. Este estudio va a determinar si el poder pasaba de padres a hijos o de madres a hijas”, anuncia.

Los expertos independientes consultados por este periódico no se ponen de acuerdo sobre esta teoría. Luis Benítez de Lugo, arqueólogo y profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, considera que el estudio abre líneas de investigación que “no pueden ser ignoradas”, aunque califica de “especulativo” y “difícilmente justificable” que los indicios apuntados sean suficientes para considerar que las mujeres tenían ese peso político. “Para verificarlo será preciso trabajar más y encontrar argumentos que permitan entender el significado real que tuvieron esos adornos personales”, cuenta por correo. Por su parte, Marina Lozano, investigadora del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social, comparte la interpretación realizada por los investigadores del estudio y considera que en caso de haber encontrado esta diadema asociada a un cuerpo masculino “se habría dado por sentado” que se trataba de un rey.

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