Antidisturbios rusos patrullan en la Plaza Roja de Moscú, el martes por la noche.PAVEL GOLOVKIN / AP

Rusia ha cargado contra lo que considera la “histeria” de Occidente por la condena a Alexéi Navalni. Mientras las autoridades han aumentado la presión sobre los partidarios del opositor con más detenciones, el Gobierno ha elevado el tono contra los líderes de la UE y de EE UU, que han reclamado la liberación del opositor, que tendrá que cumplir dos años y ocho meses de prisión. Bruselas, pero también París, Berlín, Londres o Washington han censurado el proceso contra el activista, que deriva de un fallo judicial por fraude que ya hace cuatro años el Tribunal Europeo de Derechos Humanos consideró “arbitrario e injusto” y por el que Rusia tuvo que indemnizarle.

Con la voz de uno de los críticos más visibles contra Vladímir Putin sofocada, sus partidarios estudian opciones y preparan nuevas acciones en lo que consideran una maratón. El martes por la noche, en un Moscú con el centro totalmente blindado, patrullas de antidisturbios se emplearon con dureza contra los manifestantes pacíficos que salieron a la calle tras conocer la condena al opositor. Con porras y pistolas eléctricas cargaron contra quienes gritaban “libertad para Navalni” o “Putin, ladrón”. Una demostración de fuerza que dejó claro que el Kremlin no va a tolerar la disidencia.

Hubo más de 1.400 detenidos, que pasaron a engrosar los números de internos de unos centros de detención preventiva a rebosar. Más de 10.000 personas en todo el país han sido detenidas en las manifestaciones que, empujadas por la ira del caso Navalni pero alimentadas por el descontento y el hartazgo ciudadano, han sacudido Rusia. Participar en las protestas puede salir caro, pero también hablar de ellas en las redes sociales. Serguéi Smirnov, un conocido periodista y director del medio independiente Mediazona, ha sido condenado este miércoles a 25 días de arresto administrativo por violar las leyes relacionadas con las manifestaciones ilegales al retuitear un chiste sobre las protestas.

Con la voz de su líder silenciada y sus principales aliados en arresto domiciliario e incomunicados, el equipo de Navalni que aún está en la calle analiza la situación y se prepara para una batalla que considera de resistencia. Ivan Zhdanov, director del Fondo Anticorrupción liderado por el opositor, ha animado a sus partidarios a mantenerse firmes. “No os asustéis y no os desaniméis”, ha escrito en sus redes sociales.

La politóloga Tatiana Stanovaya, del centro Carnegie de Moscú, cree que el encarcelamiento de Navalni es una decisión que implica no solo acallar al líder opositor, sino que también pretende ser ejemplarizante. Y apunta que el Kremlin, cansado de librar complejas batallas con una oposición extraparlamentaria que no puede controlar, tomó la decisión más simple y radical: “Organizó una ejecución política pública del opositor que personificaba la lucha contra el régimen”, ha escrito en un análisis.

Alexéi Navalni hace el gesto de un corazón con las manos para su esposa, Yulia Naválnaya, durante el juicio este martes.
Alexéi Navalni hace el gesto de un corazón con las manos para su esposa, Yulia Naválnaya, durante el juicio este martes.ALEXEY PAVLOVSKY / AFP
Moscú, que ignoró el clamor social en torno al caso Navalni, ha pedido a Occidente que no se meta en sus asuntos. Y considera que los pronunciamientos del exterior son una injerencia. El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, ha acusado este miércoles a los países occidentales de adoptar una “cobertura específica unilateral” y a sus líderes de usar una “retórica abiertamente arrogante e inapropiada”. El presidente francés, Emmanuel Macron, había cargado contra Rusia el martes y exigió la liberación de Navalni. “Un desacuerdo político nunca es un crimen”, dijo. Además, el portavoz de la Cancillería alemana, Steffen Seibert, afirmó que el tribunal de Moscú que condenó al opositor “estuvo lejos de los principios del Estado de derecho”,

“La histeria que escuchamos en relación con el juicio de Navalni está fuera de toda medida”, ha respondido Lavrov en vísperas de la visita del Alto Representante para Política Exterior de la UE, Josep Borrell, que tiene previsto llegar a Moscú el jueves por la noche y con quien se reunirá, en principio, el viernes. El titular ruso de Exteriores ironizó sobre las diferencias al abordar las protestas sociales en Rusia frente a los países occidentales y aseguró que su equipo ha preparado materiales al respecto para mostrar al jefe de la diplomacia europea. “Hemos elaborado un vídeo especial sobre cómo se llevan a cabo y reprimen las acciones ilegales en Occidente y cómo reacciona nuestra policía ante las atrocidades de los manifestantes en el curso de los acontecimientos recientes”, ha dicho Lavrov.

El Gobierno ruso mantiene el tono amenazante contra los manifestantes. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha recalcado este miércoles que si las movilizaciones, prohibidas por las autoridades, continúan, las detenciones también. “Las protestas no autorizadas son motivo de preocupación, lo que confirma que los actos de la policía están justificados en sus duras acciones legales”, ha insistido el portavoz, que habló de “provocaciones” de los manifestantes.

Peskov ha comentado además que el presidente ruso, Vladímir Putin, está demasiado ocupado con temas profundos como para seguir el caso del opositor, que el martes, durante el juicio que terminó en su condena, clamó contra el líder ruso, a quien responsabiliza directamente del ataque con una neurotoxina que casi le cuesta la vida el pasado agosto. “Por mucho que pretenda ser un gran geopolítico, pasará a la historia como un envenenador”, dijo el activista. Unos comentarios que Peskov se ha apresurado a rechazar. “No creo que el convicto que ha mencionado pueda hablar sobre el lugar de Putin en la historia. Absolutamente, no”, ha insistido el portavoz del Kremlin, que ha seguido la costumbre de no referirse al opositor por su nombre.

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