El negociador europeo para el Brexit, Michel Barnier, este martes en Bruselas.POOL / REUTERS

Ambiente de acuerdo inminente. Los negociadores europeos y británicos se encuentran a punto de cerrar el tratado comercial que regulará las relaciones entre la UE y el Reino Unido tras el fin del periodo de transición del Brexit, este 31 de diciembre. La libra esterlina se ha revalorizado cerca del 1% y los bonos británicos han registrado su mayor subida en un mes ante la posibilidad de un acuerdo que evitaría o, al menos aliviaría, las perturbaciones que la salida definitiva del Reino Unido del mercado interior y de la unión aduanera provocará el próximo 1 de enero.

Las negociaciones, según coinciden todas las fuentes consultadas, han entrado en las horas finales y el desenlace podría conocerse este mismo miércoles, justo antes de la pausa de Navidad. Los equipos negociadores, capitaneados por Michel Barnier en el lado europeo, y David Frost, en el británico, han llegao al final de su tarea y tan solo falta la aquiescencia política de las capitales, en particular, de Londres y París.

Francia es el país potencialmente más afectado por el recorte de las cuotas pesqueras en aguas británicas que supondrá el acuerdo y que se ha convertido en el último escollo de las conversaciones. El visto bueno del Gobierno de Emmanuel Macron es imprescindible para rematar el texto. En la otra orilla, el primer ministro británico, Boris Johnson, sopesa el riesgo de que el acuerdo, que incluirá la apertura mutua de los mercados británico y europeo, provoque una revuelta entre los conservadores que defienden un Brexit tajante y sin ningún lazo con la UE.

Pero Londres ha comprobado en las últimas horas, a raíz del cierre de fronteras para frenar la propagación de la covid-19, el monumental daño que podría causar una ruptura sin ningún tipo de acuerdo. La propia revalorización de la divisa británica ante la inminencia de un pacto muestra que el lado británico sería el más golpeado por una salida caótica del mercado interior, riesgo que ha estado sobre la mesa en las últimas semanas y que, a falta de acuerdo, se materializaría el 1 de enero.

Pero fuentes europeas vislumbran la posibilidad de un pacto definitivo este miércoles, lo que pondría fin a más de 10 meses de tortuosas negociaciones. Fuentes comunitarias indican que la consecución de un acuerdo antes de Navidad permitiría al Consejo de la UE preparar el terreno legal para la entrada provisional del pacto el próximo 1 de enero, a la espera de la ratificación definitiva en el Parlamento Europeo en las primeras semanas de 2021.

Barnier indicaba ya este martes que los contactos se aproximaban al momento del desenlace, a poco más de una semana del 31 de diciembre. “Estamos realmente en un momento crucial; estamos dando el impulso final”, dijo Barnier a los representantes de los 27 en Bruselas. A puerta cerrada, Barnier comunicó que ha habido progresos y que la mayoría de los puntos están acordados de manera preliminar “o a punto de estarlo”, según indicaron fuentes diplomáticas.

Las discrepancias pendientes, según el lado europeo, solo atañen al sector pesquero. Entre los escollos que quedaban por resolver estaban los calendarios y porcentajes de capturas para la flota pesquera en aguas británicas. Bruselas podría aceptar un recorte en el valor de las capturas de hasta el 25% a lo largo de un período transitorio de seis o siete años, y por el contrario Londres exigía un recorte de más del doble y en solo tres años. Tras duras negociaciones, ya se dieron por superados otros temas encallados como las garantías de una competencia leal o los mecanismos disciplinarios del propio acuerdo comercial.

El runrún del posible acuerdo se ha propagado por Bruselas y Londres a mediodía del miércoles. En la capital comunitaria las tres instituciones implicadas -Comisión, Consejo y Parlamento- se mantienen en guardia ante la posibilidad de una fumata blanca inminente. El ajustado calendario obligará a acelerar procedimientos que, en otras circunstancias, podrían haber tomado semanas.

El proyecto de Tratado deberá ser revisado, en primer lugar, por el Comité de representantes permanentes de los 27 socios en Bruselas, con rango de embajadores. La luz verde diplomática debería ser confirmada por los 27 Gobiernos en las capitales. Y el Parlamento Europeo podría convocar un pleno extraordinario o una reunión de los presidentes de los grupos parlamentarios para dar su primera opinión sobre el texto.

Salvo cambios de última hora, el Parlamento Europeo da por descartada la ratificación del Tratado antes de fin de año, lo que obligará a Bruselas a buscar alternativas legales para garantizar que el 1 de enero no se produce un vacío legal ni un caos fronterizo y aduanero. La fórmula más expeditiva sería la aplicación provisional del Tratado, una potestad que le compete decidir a los 27. Pero el Parlamento rechaza esa posibilidad y aunque no puede frenarla, de llevarse a cabo podría complicar la tramitación parlamentaria del acuerdo. El Parlamento sugiere como vía intermedia la aplicación provisional solo de los capítulos del tratado que sean esenciales para preservar el tráfico comercial a primeros de enero y dejar la ratificación completa del tratado para unas semanas después.

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