La novela 'Salvar el fuego' del cineasta mexicano Guillermo Arriaga fue elegida ganadora del Premio Alfaguara 2020 en su 22ª edición

CIUDAD DE MEXICO. – La novela ‘Salvar el fuego’ del escritor y guionista mexicano Guillermo Arriaga fue elegida ganadora del Premio Alfaguara 2020 en su 22ª edición. El experimentado cineasta de 61 años se convierte en el cuarto mexicano en lograr este logro, después de Elena Poniatowska, Xavier Velasco y Jorge Volpi, quien lo obtuvo en 2018. El año pasado el argentino Patricio Pron recibió el galardón por ‘Mañana tendremos otros nombres’.

La obra de Arriaga fue presentada bajo el pseudónimo Isabella Montoni, y el anuncio del fallo tuvo lugar este viernes en el Casino de Madrid, donde se presentaron más de 600 manuscritos. El texto ganador se sitúa en el México contemporáneo. “Es una novela polifónica que narra con intensidad y excepcional dinamismo una historia de violencia donde el amor y la redención aún son posibles”, destacó el jurado, presidido este año por el mexicano Juan Villoro y escritoras del nombre de Laura Alcoba, Edurne Portela, Antonio Lucas, Jesús Rodríguez Trueba, y la directora editorial del sello Pilar Reyes.

Guillermo escribió su primera novela ‘Escuadrón guillotina’ en 1991, pero el éxito le llegó antes con el cine gracias a películas como ‘Amores perros’, ’21 gramo’s o ‘Los tres entierros de Melquiades Estrada‘ con la que logró la fama internacional e importantes premios en Cannes y Hollywood. A la novela regresó años más tarde, en 2016, con ‘El Salvaje’, un libro que tuvo muy buenas críticas.

Escritor, productor y cineasta, ha sorprendido al mundo del cine con su última obra, una historia de los emigrantes que dan su vida por el país; héroes cotidianos. Ha representado el alma en una historia de frontera: “He tratado de atacar lo que más daña el diálogo, que son los estereotipos, y creo que norteamericanos y mexicanos nos hemos estereotipado. Si queremos establecer un diálogo tenemos que darle una dimensión humana. A los políticos les convienen, así que lo que quise hacer fue abrir opciones de diálogo, evitar la satanización del otro”.

El mensaje promete expandirse: “Ha tenido mucho eco. La han visto Jorge Ramos, Lydia Cacho, León Krauze, Carmen Aristegui, y coinciden que necesita aún mas difusión”. En su filmografía, la frontera es un elemento muy presente: “En mi cine, mi literatura y mi vida, la frontera es fundamental. Donde yo iba a cazar, terminábamos la cacería y nos íbamos a desayunar a Estados Unidos. Ahora, con Trump es imposible. Se rompió un frágil ecosistema, que por sí solo es frágil”.

Ahora cuenta algo que llevaba mucho tiempo en su cabeza: “Esta historia lleva tiempo. Cuando filmé en Nuevo México y buscaba locaciones vi estos altares que los mexicanos ofrecían a sus familiares muertos en acción, en la batalla, suicidios o deportados, y me impresionó mucho cómo sufrían esas familias integradas en la vida americana. Mis amigos campesinos de Tamaulipas tienen hijos que hablan inglés, y es una integración que requiere romper estereotipos”, sentencia. “Una vez en España, en Córdoba, vi a un norteafricano pidiendo limosna de rodillas. Le pedí que no se arrodillara, porque tiene dignidad, y me contestó: ‘Te lo agradezco, me siento menos que nada y no vine a hacer daño a nadie. Creen que somos ladrones, no confían en mí y no me dan trabajo’. Es un ser humano y se nos olvida. Nos abrazamos”.

En el rodaje, el actor falló el día anterior, asustado por la violencia en México, “pero por fortuna pensé en Danny Huston, un gran actor. Aceptó de un día para otro y fue la mejor acción; le dio gravitas al personaje, es culto, encantador y talentoso. La pasamos increíble en el rodaje”. Duró tres días, a 50 grados en Coahuila, tierra que Arriaga conoce bien: “Jorge Jiménez es actor y es de ahí, pero gente del pueblo también actuó. Y hay un proyecto de hacer una serie para reflexionar sobre la frontera, Ecuador, Venezuela, Colombia, Brasil, Marruecos… Los países del primer mundo empujaron por la globalización y Estados Unidos y Gran Bretaña son los primeros que se rajan y cierran sus fronteras”. Destaca con orgullo que “México ha recibido gente de todo el mundo, de Chile, Argentina o España, ciudadanos que huyen de dictaduras. Es ridículo que ahora estemos en México contra los migrantes”.

Guillermo presentará su película en Morelia en el marco del Festival de Cine. Con alfombra roja, competirá con sus hijos en cortometrajes. La nueva generación Arriaga viene fuerte con Memento Mori. “Santiago y Marina dirigen juntos y me van a dejar atrás. Los actores me ofrecen su currículum… pero para que se los dé a mis hijos”, señala orgulloso. Como escritor inició su universo creativo: “Empecé como novelista y ya regresé. Me siento muy a gusto escribiendo. Salgo al cine, voy y vengo… es un privilegio pasar de la novela al cine y del cine a la novela. Estar en el Festival de Venecia es lo mismo que en la Feria del Libro de Fráncfort. Es un privilegio poder hacer esta transición. Pude terminar mi novela que llevaba cuatro años”, dice satisfecho. Ahora está en manos de su editor. “Tengo proyectos de cine, no he dejado de producir y apoyar a esta industria.

Próximamente quiero hacer un largometraje y una serie de televisión, aunque es complicado. Es otra forma de vincularte con los que producen y financian. Hay que conocer cómo ven las televisiones el mercado. Estoy entrando en el tema, a ver cómo se mueve este animal que es muy distinto”. Él ha vivido el paso de la novela a la película: “No puedo echarle la culpa a nadie, pero he vivido resultados frustrantes. La próxima adaptación que haga será una adaptación de mi novela Guillotina”. Como amante de la historia, destaca dos grandes momentos: “El juarismo y la Revolución Mexicana. Los liberales ganaron prácticamente siempre, a las iglesias se le quitaron propiedades en 1847 y el estado ayudó mucho”.

Hablamos del momento que vive el cine, presente en festivales, acaparando éxitos y premios Oscar, una nueva edad de oro: “La vivimos hace tiempo. Creo que Amores perros marcó el cambio; siempre hay una película mexicana en los festivales. Yo fui el primer mexicano en ganar Cannes, luego vino Reigadas, Michel Franco y una gran generación de talento”. Ahora los retos del cine, a su juicio, son dos: “Creo que la taquilla y la diversificación, pero también que se toquen temas más allá de la Ciudad de México.

Saber qué sucede en otros lados, hablar de la frontera, de Hermosillo, Mérida, de Tuxtla Gutiérrez, de Puebla, Pachuca, Zacatecas, Oaxaca, y no las usemos como mera escenografía. Ver los problemas y la humanidad de la localidad”. Además del cine y la escritura, Guillermo tiene otras pasiones: “A lo que más tiempo dedico es a mi familia y a la cacería, pero no con arma de fuego en caza mayor”, explica. Su obra deja un mensaje para que haya un espacio de reflexión: “La función del arte es suscitar preguntas que conduzcan al diálogo”, finaliza.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here