Los pasos del embajador estadunidense Christopher Landau siguen las huellas del embajador John Gavin (1981-1986): inmiscuirse en Mexico para construir una alianza conservadora con miras a elecciones presidenciales mexicanas, (Gavin en 1988 y Landau en 2024).

El operativo de Gavin, al final de cuentas era actor, parece de película.

En 1981 el académico conservador Constantine Menges publicó un articuló titulado “México, ¿Irán next door (México, Irán como vecino)?” Para advertir que en México pudiera darse una revolución conservadora tipo Ayatola Jomeini. Por ese texto Menges fue contratado por la CIA al arrancar el gobierno de Reagan en enero de 1981 y le dieron los asuntos latinoamericanos. De ahí saltaría, con el apoyo del senador ultraderechista Jesse Helms, a la oficina de asuntos latinoamericanos del Consejo de Seguridad Nacional de Reagan.

En 1987, el periodista de Watergate Bob Woodward publicó su libro Velo. Las guerras secretadas de la CIA. 1981-1987, los años de William Casey al frente de la agencia de espionaje para los planes de Reagan. Ahí narra Woodward la operación de la CIA para tratar de redactar un informe negativo sobre México que cumpliera con las expectativas de Menges. El encargado de esos reportes, el analista John Horton, exjefe de la estación de la CIA en México, se negó y prefirió renunciar a la agencia en octubre de 1984. Por instrucciones de Reagan, la CIA participó en una operación “para apretarle las tuercas a México”, según revelo el entonces gobernador de Arizona, Bruce Babbit.

En 1984 el embajador Gavin promovió reuniones con organismos sociales y políticos mexicanos sin pasar por las reglas diplomáticas. En Sonora y Chihuahua logró sentar a obispos conservadores, estrategas del PAN, dirigentes empresariales y operadores de la propia embajada estadunidense. Por parte de la iglesia fue el obispo Carlos Quintero Arce, asentado en Sonora. Y otros obispos se metieron en las elecciones de gobernador en Chihuahua en 1986, como el arzobispo Adalberto Almeida Merino, luego del fraude electoral operado por el entonces secretario de Gobernación Manuel Bartlett Díaz, por la razón de que “el PRI no podía cederle un bastión de la Revolución Mexicana a la derecha” del PAN. Ahí acuñó Enrique Krauze la categoría de “fraude patriótico” del PRI. Sin Gavin en la embajada, el PAN y la iglesia quedaron sin fuerza.

La santa alianza EE. UU.-líderes empresariales-iglesia conservadora-PAN fue una idea de Gavin, en sus funciones de jefe real de la estación de la CIA en México. La Casa Blanca de Reagan había visto la gran oportunidad en la ruptura de los acuerdos no escritos del sistema político priísta de que los empresarios tenían prohibida la participación en política electoral; sin embargo, la expropiación de la banca en septiembre de 1982 había roto la espina dorsal del poder financiero del sector empresarial y el entonces dirigente del Consejo Coordinador Empresarial Manuel J. Clouthier se metió al PAN y lo llevó desde el modelo de “oposición leal” (concepto de Soledad Loaeza) sin aspirar a la presidencia a partido de alternancia presidencial con él como candidato presidencial en 1988.

En este sentido, Gavin se alió a líderes empresariales mexicanos para construir una alianza de grupos conservadores opositores al PRI, aunque sin entender que el gobierno de De la Madrid representaba a la derecha burocrática y capitalista en el gobierno y su tarea era el fin del populismo echeverrista-lopezportillista. De la Madrid privatizó primero el 34% de las acciones de la banca expropiada y su sucesor Carlos Salinas de Gortari privatizó la totalidad de la banca, aunque excluyendo –por razones de lealtad burocrática priísta– a los dueños expropiados.

Al finalizar 1984 Gavin no pudo hacer funcionar la Santa Alianza. Sin embargo, en febrero de 1985 fue secuestrado, torturado y asesinado el agente de la DEA Enrique Camarena Salazar y Gavin se colgó del tema para hacer viral la crisis de seguridad en México y provocar audiencias abiertas en el Senado, con el senador ultraderechista Jesse Helms a la cabeza y para mostrar desde Washington que México era el pais más corrupto del mundo, bastante parecido al Irán del Sha que fue derrocado por la revolución religiosa del Ayatola Jomeini, el escenario advertido por Menges.

La tesis de Gavin señalaba el papel de los servicios de inteligencia de México para proteger al cartel de Caro Quintero y Don Neto. El objetivo final del embajador sedicente fue ablandar a México para tomar el control de la lucha contra los cárteles de la droga, toda vez que jefes policiacos de la Federal de Seguridad y de la Judicial Federal protegían a narcos, como lo revelaron datos oficiales posteriores.

Estos pasos son los que parece estar siguiendo el embajador trumpista Landau al reunirse fuera de reglas protocolarias con empresarios y atacar la estrategia mexicana de seguridad.

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