Turistas con mascarilla ante la catedral de Milán, este lunes. En vídeo, las cancelaciones de viajes de estudios a Italia. VÍDEO: ATLAS | FOTO: ANDREAS SOLARO (AFP)

El impacto del coronavirus en Italia trasciende ya a la crisis de salud pública y empieza a contagiar la economía del país. Crece el número de países que recomiendan evitar los viajes a Italia —Bosnia, Irlanda, Croacia o Israel, y España a ciertas zonas— y caen en picado las reservas turísticas. La cancelación del carnaval de Venecia, el cierre de todos los espectáculos musicales y teatrales y la cancelación de ferias y congresos como el Salón del Mueble de Milán fueron el primer aviso. En España, el sector mira la evolución de la crisis sin aportar, de momento, datos de impacto. El mensaje general es de tranquilidad, aunque preocupa la caída de reservas en el país transalpino.

El turismo, que genera el 12% de la economía italiana con una facturación de 146.000 millones de euros, nota la puñalada de las cancelaciones. El quinto país más visitado del mundo tiembla y la patronal del sector recuerda que están en juego unos 60.000 empleos. La prueba de fuego será Semana Santa. Los operadores empiezan a temer que se cumplan las peores previsiones. Nápoles ha perdido 15.000 visitantes y se espera que la demanda caiga un 30% para el periodo vacacional. Venecia ha anunciado que ya ha habido un 40% de cancelaciones. Los peores datos los aporta la región de Lacio, con Roma como foco principal del turismo: la caída de reservas alcanza alrededor del 60%.

A la previsible ausencia de turistas chinos en los próximos meses se añade ahora el miedo de los europeos a viajar a Italia. La portavoz del gremio hotelero de la región Friuli Venecia Giulia, Paola Schneider, explicó que el sector se encuentra “al borde del colapso”. “El turismo ha sufrido cancelaciones de hasta el 80% en las ciudades y hasta el 95% en la montaña. Incluso lugares como Trieste están teniendo ya enormes problemas para las reservas del verano”. Más allá de la prevención, los turistas procedentes de países que obligan a sus ciudadanos a someterse a una cuarentena al regresar de zonas de riesgo quieren evitar pasar por ese trance.

El temor a viajar a Italia lo sienten también los agentes turísticos en España. Carlos Garrido, vicepresidente de la Confederación Española de Agencias de Viajes, describe “cancelaciones moderadas en toda Italia y un poco más fuertes en la zona norte”. La situación está “paralizada por completo en China”, añade el representante de la patronal. De momento no afecta al resto de destinos, aunque “la gente está expectante y pregunta qué pasa si luego cancela el viaje”.

Ni la Confederación de Agencias de Viajes ni ninguna de las principales organizaciones del sector han hecho públicos cálculos de impacto en España. “Es pronto”, señala Garrido, quien recuerda que, pese a encontrarnos a mes y medio de la Semana Santa, febrero tiene siempre poca actividad. El mes de abril del año pasado, en el que cayó la campaña de Semana Santa, trajo a España al 8,5% del total de los turistas de todo el año y el 7,7% del gasto turístico. El vicepresidente de la patronal asegura que, de momento, las expectativas son buenas para destinos como Ibiza o Canarias.

Y el ritmo turístico de Canarias apenas ha variado a pesar de los cuatro casos positivos por coronavirus registrados en un hotel del sur de Tenerife. Los hoteleros y las autoridades locales reconocen que algunos turistas han cancelado a última hora sus reservas ante el riesgo de que hubiera una epidemia, pero aseguran que no son un número significativo.

De hecho, los clientes nuevos del hotel donde se alojaban los contagiados, en el municipio de Adeje, que no han podido acceder a la instalación porque el recinto está cerrado a cal y canto para evitar una propagación, se han quedado en otros resorts vecinos que, según el Ayuntamiento, están llenos.

Los turistas de Adeje, en su mayoría jubilados (en teoría la población que más riesgo corre) británicos, belgas y alemanes, se toman el asunto con filosofía. “A mí no me tumba cualquiera”, dice un señor de 70 años mientras toma una cerveza en un pub inglés. Está como en casa, asegura, y de hecho parece que está en casa. Lo atiende una camarera inglesa y de la misma nacionalidad es otra mujer que, micrófono en mano, recorre las mesas contando chistes subidos de tono.

El alcalde de la localidad, José Miguel Rodríguez, no esconde una preocupación obvia para un pueblo que “vive del turismo”. Las autoridades no tienen datos sobre el impacto de que el primer caso de coronavirus en España se detectara en las islas Canarias, pero no parecen pesimistas. Ashotel, la patronal hotelera de Santa Cruz de Tenerife, ha llamado a la calma y, ya de paso, recuerda a turistas y locales que España tiene “una sanidad de primer nivel”.

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