Julio Iglesias

El bufete Osuna, que representa a Javier Sánchez-Santos en su demanda de paternidad contra Julio Iglesias, pedirá la comparecencia de los hijos legítimos del cantante para que sean sometidos a las pruebas de ADN ante la negativa del artista a someterse a las mismas. El juzgado de Primera Instancia número 13 de Valencia, que investiga la demanda de Sánchez-Santos, que aportó una prueba de coincidencia de ADN del 99,9 %, dio a Julio Iglesias diez días para informar de si se iba a someter o no a una prueba que determine ante el juzgado si es el padre biológico del demandante.

Tras conocer la negativa del cantante a hacerse las pruebas, el abogado Fernando Osuna, ha informado de que “va a pedir que comparezcan los hijos y hermanos de Julio Iglesias para que se sometan a tal prueba de ADN”. El abogado de Javier Santos está convencido de que el resultado replicará el obtenido gracias a la muestra de ADN recogida en Miami por un equipo de detectives contratado al efecto. Los restos de saliva hallados en una botella de plástico abandonada en una playa de Florida por otro hijo del cantante, Julio José, revelaron una coincidencia genética del 99,9%, según figura en la demanda de paternidad presentada el año pasado.

En los años noventa, el cantante logró revocar por una cuestión formal una primera sentencia que había determinado que era padre de Sánchez-Santos, por entonces un adolescente que crecía en el conflictivo distrito marítimo de Valencia y soñaba con abrirse paso en la música.

El ahora cuarentón, dueño de una tienda de productos dietéticos cerca de la avenida del Puerto de Valencia, es hijo de la bailarina portuguesa María Edite Santos. La mujer siempre ha mantenido que vivió un romance con Julio Iglesias en el verano de 1975, tras conocerse trabajando en Sant Feliu de Guíxols, cuando el cantante estaba casado con Isabel Preysler.

El juez Bort dispone de las fotografías publicadas en aquella fecha por un periódico francés, en las que ambos aparecen juntos en una sala de fiestas del pueblo de Girona, lo que en su opinión “hace teóricamente factible que entonces hubiesen podido existir relaciones sexuales entre ambos”. El demandante nació nueve meses después.

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