DURANGO, DGO.- La economía de Durango muestra señales de estancamiento. Durante el segundo trimestre de 2026 registró un crecimiento anual de apenas 0.3%, mientras que la actividad industrial retrocedió 4.4%, un comportamiento que evidencia las dificultades del estado para fortalecer su capacidad productiva.
Aunque las actividades terciarias avanzaron 3.6% y las primarias 2.1%, el desplome del sector secundario representa una señal de alerta por sus implicaciones en la inversión, el empleo y el desarrollo económico.
La presión también alcanza al pequeño comercio. De acuerdo con cifras de Canacope, durante 2026 se reportó el cierre de 25 pequeños negocios, afectados por la disminución de ventas, los costos de operación y las obligaciones fiscales. Se trata de establecimientos que forman parte de la economía cotidiana y que representan una fuente importante de empleo.
A este escenario se suma la discusión por la Ley de Ingresos municipal para 2027, aprobada en medio de cuestionamientos por los ajustes al impuesto predial. Mientras el gobierno municipal sostiene que se trata de actualizaciones inflacionarias, la oposición advierte posibles incrementos en las contribuciones.
En materia de fiscalización, el Congreso del Estado rechazó las cuentas públicas de ocho municipios, lo que obliga a dar seguimiento a las observaciones y determinar si existen responsabilidades administrativas o daños patrimoniales.
El panorama plantea un desafío para las autoridades: Durango necesita recuperar su dinamismo industrial, proteger a los pequeños negocios y garantizar transparencia en el manejo de los recursos públicos.
Las cifras muestran que la estabilidad no puede medirse solamente desde el discurso gubernamental. Se requiere crecimiento económico, generación de empleo y condiciones que permitan a las familias y empresas sostener su actividad.
Durango necesita más que discursos de estabilidad: necesita crecimiento, empleo y cuentas claras.










