DURANGO, DGO.- La desaceleración económica comenzó a reflejarse de manera visible en el corazón comercial de la capital. Reportes empresariales indican que hasta cuatro de cada diez locales del Centro Histórico permanecen desocupados, una cifra que exhibe la fragilidad del consumo interno y la dificultad para sostener negocios en una economía con bajo circulante.

Comerciantes atribuyen el fenómeno a la combinación de ventas reducidas, altos costos de renta y una recuperación económica que no termina de consolidarse. A ello se suma la percepción de incertidumbre que ha frenado nuevas inversiones y limitado la apertura de establecimientos.

Más allá de las cifras comerciales, el cierre de negocios impacta directamente en el empleo, la movilidad económica y la actividad urbana. El aumento de cortinas abajo comienza a convertirse en uno de los principales indicadores del desgaste económico que enfrenta la capital duranguense.