DURANGO, DGO.- La percepción de crisis económica en Durango dejó de ser narrativa para convertirse en evidencia visible. Reportes ciudadanos y cobertura local documentan pérdida de ingresos y dificultades para sostener negocios, en un contexto donde la inflación acumulada en rubros básicos supera el 7.4% en 2026, presionando directamente el consumo interno.

El problema no es solo de precios, sino de ingreso. Sectores comerciales y de servicios reportan menor flujo de clientes, mientras el empleo formal no crece al ritmo necesario para absorber la demanda laboral. Esto genera una brecha entre costo de vida y capacidad adquisitiva, particularmente en zonas urbanas.

El dato clave es estructural: cuando el consumo se contrae, la economía local entra en un círculo de desaceleración. Menos ventas implican menos contratación y menor inversión, lo que coloca a la entidad en una fase de estancamiento económico con presión social creciente.