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Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, fallecido el 28 de octubre de 2026 a los 92 años, fue una de las figuras centrales de la transformación política de México durante las últimas décadas del siglo XX. Ingeniero civil, exgobernador de Michoacán y tres veces candidato presidencial, su trayectoria quedó vinculada a la apertura del sistema político y al fortalecimiento de la izquierda electoral.

Hijo del expresidente Lázaro Cárdenas del Río, desarrolló inicialmente su carrera dentro del Partido Revolucionario Institucional (PRI). En 1987 rompió con ese partido al encabezar la Corriente Democrática, movimiento que cuestionó los mecanismos de selección de candidaturas y exigió mayor democracia interna. Un año después compitió por la Presidencia al frente del Frente Democrático Nacional, en una elección marcada por controversias sobre el conteo de votos y denuncias de fraude.

La movilización política de 1988 contribuyó a modificar el escenario nacional y abrió una nueva etapa para la oposición. En 1989, Cárdenas participó en la fundación del Partido de la Revolución Democrática (PRD), que durante años fue una de las principales fuerzas de izquierda del país. Volvió a contender por la Presidencia en 1994 y 2000, consolidando su papel como referente de una corriente política que buscaba competir por el poder mediante las urnas.

En 1997 obtuvo otro triunfo histórico al convertirse en el primer jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal elegido mediante voto popular. Su llegada al cargo representó un cambio significativo en la vida política de la capital y fortaleció la presencia de la izquierda en las instituciones de gobierno.

SU LEGADO POLÍTICO

La relevancia de Cárdenas no se limita a los cargos que ocupó. Su trayectoria contribuyó a ampliar la competencia electoral, consolidar una oposición organizada y colocar en el debate nacional temas como la democracia, la soberanía energética, la participación ciudadana y el papel del Estado en la economía.

Su figura también estuvo acompañada de diferencias políticas y de cambios en el panorama de la izquierda mexicana. Sin embargo, su participación en la ruptura con el PRI, la fundación del PRD y la primera elección popular de la jefatura de Gobierno capitalina lo convirtió en un protagonista de la transición democrática.

Con su muerte, México pierde a uno de los dirigentes que marcaron el paso de un sistema dominado durante décadas por un solo partido a una vida política con mayor competencia y pluralidad. Su legado permanece como parte fundamental de la historia contemporánea del país.