DURANGO, DGO.— La cobertura de agua potable en el estado aumentó de 96.1 por ciento en 2022 a 97.9 por ciento, de acuerdo con las cifras presentadas por la Comisión del Agua del Estado de Durango durante la glosa del Cuarto Informe de Gobierno.
El avance, sin embargo, contrasta con las condiciones de la red en la capital. El alcalde Toño Ochoa reconoció que más de 50 por ciento del agua potable se pierde por fugas antes de llegar a los hogares y que el municipio recibe hasta 11 mil reportes de este tipo cada año.
Aunque los indicadores no miden exactamente lo mismo —la cobertura corresponde al estado y las pérdidas señaladas se refieren a la capital—, su confronta exhibe una limitación de la política hidráulica: ampliar las conexiones no garantiza que el agua llegue de manera continua y eficiente.
Parte de la infraestructura tiene más de 40 años y conserva tuberías fabricadas con materiales antiguos, incluida fibra de asbesto. El deterioro genera fugas, variaciones de presión y costos permanentes de reparación, además de desperdiciar un recurso que enfrenta una disponibilidad cada vez más limitada.
El Ayuntamiento y el Gobierno estatal anunciaron una inversión de 160 millones de pesos para intervenir la red en la salida al Mezquital, desde Gabino Santillán. Los trabajos buscarán sustituir infraestructura, mejorar la presión y combatir tomas clandestinas.
La obra atenderá un tramo específico, pero no resolverá por sí sola el rezago acumulado. Durango necesita conocer cuántos kilómetros de tubería requieren reemplazo, cuánto costaría renovar la red completa y en qué plazo podría reducirse la pérdida.
La cobertura indica cuántas viviendas tienen acceso a una toma; la eficiencia revela cuánta agua reciben realmente. Mientras la red pierda más de la mitad del líquido, el avance estadístico seguirá conviviendo con una crisis cotidiana de infraestructura.










