
– Adulteración electorera
– No es error sino tendencia
– ¿Hacer lo mismo y esperar resultado distinto?
Los criterios utilizados para la designación de virtuales candidaturas a 10 gobiernos estatales por parte de Morena implican, además de la cesión a intereses de mandatarios en funciones (la mayoría con un desempeño altamente deficitario), una mezcolanza doctrinal (por llamarle de alguna manera), tan confusa e indiferenciada que no alienta expectativas firmes de auténtica regeneración nacional.
Sin tomar en cuenta la cruda experiencia inmediatamente anterior de las andanzas de Mario Delgado, presidente del comité nacional del partido guinda en 2024, y las postulaciones (operadas por él, pero no todas por decisión propia) que arrojaron una cartelera de poderes estatales, en su mayoría caracterizados por la corrupción, la colusión con factores criminales y la distancia de los intereses populares, en la reciente definición de la primera cuadrilla de candidaturas morenistas (10) se actuó con un pragmatismo promiscuo, con una adulteración programática electorera. Ganar por ganar, con quien sea, “haiga de ser como haiga de ser”.
Un caso notable se registra en Guerrero, con una candidata, Beatriz Mojica que, como perredista, participó en apoyo de candidaturas en alianza con Acción Nacional y que, en la retórica correspondiente a tales circunstancias, tuvo expresiones directas de rechazo al partido guinda que la hizo senadora y ahora aspirante a relevar a Evelyn Salgado.
En Campeche, donde la gobernadora Layda Sansores ha ejercido un gobierno represivo y opaco, los antecedentes panistas del seleccionado para el relevo, Pablo Gutiérrez Lazarus, tampoco generaron recelo alguno. En Quintana Roo se ha entregado la estafeta morenista a un personaje, Gino Segura, en el que se concentran los intereses del Partido Verde Ecologista de México, en la vertiente de Jorge Emilio González y de la mandataria Mara Lezama, también ejecutora de una pésima administración.
En Zacatecas, la erupción discursiva contra el nepotismo fue eludida mediante artificios de nomenclatura: la candidata, Verónica Díaz, fue esposa de uno de los hermanos Monreal y fue apoyada por el gobernador David Monreal, hermano de Ricardo, quien ya fue gobernador. Más allá de la relación conyugal antecedente, ya disuelta, el monrealismo como corriente política triunfó en la selección interna y, de hacerlo en las elecciones constitucionales, tendrá continuidad por un sexenio más.
El análisis, caso por caso, de esta emisión de 10 virtuales candidaturas, muestra que lo que va sucediendo no es una equivocación: es una tendencia, un criterio dominante. Los gobernadores 4T en turno (seis de 10, cuando menos, a reserva de que se ajusten las negociaciones en dos, Guerrero y Sinaloa; casos aparte los de Aguascalientes y Querétaro, donde gobierna el PAN) usarán los recursos que sean necesarios para sacar adelante las campañas e instalar la victoria en las urnas de los designados herederos tentativos que ya fueron aprobados por el centro cedente y cómodo.
“La locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes”, reza una frase atribuida a Albert Einstein sin que haya constancia de tal autoría, en todo caso registradas tales palabras por primera vez con difusión formal en la novela Sudden Death, escrita en 1983 por la estadunidense Rita Mae Brown (novela de temática deportiva y LGBT+, en la que el personaje Jane Fulton pronuncia las famosas palabras), aunque antes había sido mencionada en un folleto de Narcóticos Anónimos (la frase, en este caso: “la locura consiste en repetir los mismos errores y esperar resultados diferentes”.
Pues bien, Morena sigue haciendo lo mismo, o repitiendo los mismos errores, con la promesa de que ahora sí habrá resultados diferentes. Su gran ventaja, diríase que la plataforma de confort que le permite reiterar tales conductas, es la inviabilidad opositora, el desfondamiento de los partidos y los políticos adversos al proceso 4T. ¡Hasta el próximo lunes!
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