INFOGRAFÍA HECHA CON IA

DURANGO, DGO.- Entre 70 y 75 por ciento de la maquinaria pesada disponible en Durango permanece detenida por la falta de obra pública y privada, mientras las empresas del sector buscan oportunidades fuera de la entidad para mantener activos sus equipos y conservar empleos.

La Asociación de Industriales de Maquinaria Pesada del Estado de Durango reportó que el sector opera apenas entre 25 y 30 por ciento de su capacidad instalada. La contracción mantiene sin actividad alrededor de 500 plazas laborales entre las 25 empresas agremiadas.

Fernando Castro, presidente de la organización, atribuyó el estancamiento a la reducción de concursos y licitaciones. Actualmente sólo se ejecutan procesos menores de invitación restringida promovidos por la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, además de algunas obras municipales de pavimentación y rehabilitación de calles.

Los proyectos disponibles resultan insuficientes para ocupar la maquinaria y sostener a la mano de obra especializada. Las empresas han comenzado a buscar contratos en Chihuahua, Zacatecas y Cola, donde existe mayor actividad constructiva, mientras la inversión privada tampoco consigue llenar el vacío dejado por la obra gubernamental.

La Presa Tunal II todavía no representa una salida para los industriales locales. Aunque la construcción se encuentra en marcha, las empresas agremiadas no han recibido contratos directos para participar con su maquinaria y mantienen únicamente la expectativa de incorporarse cuando aumente el ritmo de los trabajos.

La paralización del equipo revela una cadena económica más amplia: cuando se detiene la obra, también pierden actividad operadores, transportistas, talleres, proveedores y empresas arrendadoras. La capacidad productiva existe, pero permanece inmovilizada por falta de proyectos.

El contraste es directo: Durango anuncia grandes inversiones e infraestructura, pero sus empresas trabajan a una cuarta parte de su capacidad y buscan empleo fuera del estado. Sin obra localla reactivación económica continúa siendo una promesa con la maquinaria apagada.