Rubén Rocha Moya anunció este viernes que retomó sus funciones como gobernador constitucional de Sinaloa, después de permanecer 112 días separado temporalmente del cargo para ponerse a disposición de las autoridades mexicanas ante las acusaciones formuladas en su contra.
El mandatario recordó que solicitó licencia al Congreso estatal el pasado 1 de mayo y afirmó que, durante ese periodo, renunció a la protección del fuero y compareció personalmente ante la Fiscalía General de la República. Según su declaración, respondió a los cuestionamientos y requerimientos formulados por agentes del Ministerio Público.
Rocha Moya sostuvo que la FGR informó que no existen elementos mínimos de prueba para atribuirle alguna conducta delictiva. Sin embargo, en su mensaje no precisó si la Fiscalía determinó formalmente el cierre de la investigación, el no ejercicio de la acción penal o únicamente la inexistencia, hasta este momento, de elementos suficientes para proceder en su contra.
El gobernador calificó las acusaciones como falsas y aseguró que fueron promovidas por sectores de la “ultraderecha nacional y extranjera”, así como por una oficina del Gobierno de Estados Unidos. Consideró que los señalamientos buscaron dañar su imagen, vulnerar la soberanía mexicana y golpear políticamente al movimiento de la Cuarta Transformación.
Rocha Moya reivindicó su pertenencia al proyecto político encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum y afirmó que concluirá el mandato para el cual fue electo, el 31 de octubre de 2027. Su regreso ocurre en un escenario marcado por la crisis de seguridad que atraviesa Sinaloa y por los cuestionamientos políticos que aún rodean a su administración.













