DURANGO, DGO.- La estrategia federal contra la delincuencia organizada mantuvo este miércoles un nuevo ritmo de operaciones en Durango. En el municipio de Mezquital, elementos del Ejército Mexicano y de la Policía Estatal aseguraron una maleta abandonada con más de mil 200 cartuchos útiles de distintos calibres y cinco cargadores para fusil AR-15, mientras que en la capital se desplegó un operativo preventivo tras el hallazgo de dos maletas sospechosas en el acceso principal del Campo Militar 5 de Mayo.

El aseguramiento de las municiones ocurrió durante recorridos de vigilancia de las Bases de Operaciones Interinstitucionales (BOI) sobre la carretera que comunica Zacatecas con Nayarit, a la altura del kilómetro 80. Además de los cartuchos calibre 5.56, 7.62×39, .223 y .50, las autoridades localizaron cargadores para armas de alto poder. Aunque se implementó un operativo de búsqueda en la zona, no se reportaron personas detenidas.

Horas después, personal militar activó los protocolos de seguridad en el Campo Militar 5 de Mayo, luego de detectar dos maletas abandonadas frente al acceso principal de las instalaciones. El área fue acordonada mientras especialistas verificaban el contenido del equipaje. Hasta el cierre de esta edición, las autoridades no habían informado oficialmente el resultado de la inspección ni confirmado la existencia de algún artefacto explosivo.

Ambos hechos se suman a la serie de cateos, aseguramientos de armamento, vehículos blindados, explosivos y equipo táctico registrados durante las últimas semanas en distintos municipios del estado. La secuencia de operativos confirma que la presencia federal mantiene una estrategia sostenida para intervenir corredores de movilidad, asegurar arsenales y reducir la capacidad logística de las organizaciones criminales que operan en Durango.

La Clave

Más que la cantidad de armas o municiones aseguradas, los acontecimientos de este miércoles muestran que la estrategia federal busca afectar la infraestructura operativa del crimen organizado. Interrumpir rutas de abastecimiento, asegurar municiones y responder de inmediato a cualquier incidente en instalaciones militares forman parte de una misma lógica: impedir que los grupos delictivos recuperen capacidad de operación en el estado.