DURANGO, DGO.- La desaparición de Carlos Emilio continúa siendo una herida abierta para su familia. A nueve meses de los hechos, su madre volvió a exigir que las investigaciones permitan conocer qué ocurrió y se haga justicia, insistiendo en que la verdad debe prevalecer por encima del paso del tiempo.
El caso refleja la persistencia del problema de las desapariciones en Durango, donde familiares de personas no localizadas mantienen una búsqueda constante y demandan resultados concretos por parte de las instituciones encargadas de la investigación.
La exigencia de verdad trasciende un expediente judicial. Para los colectivos y familias afectadas representa la necesidad de recuperar la confianza en las instituciones y evitar que estos casos se conviertan en estadísticas sin respuesta.















