Hay preguntas que empiezan a aparecer antes que las respuestas.
En junio, la conversación era que el comercio en la capital vendía menos. Ahora la misma preocupación llega desde los municipios ganaderos, donde el cierre de la frontera por el gusano barrenador comenzó a frenar el dinero que durante años movió buena parte de la economía regional.
Lo interesante no es que ambas historias ocurran al mismo tiempo.
Lo importante es que parecen formar parte del mismo proceso.
Cuando un productor deja de vender, no sólo pierde él. Compra menos alimento, menos combustible, menos refacciones. El transportista hace menos viajes. El comercio recibe menos clientes. Poco a poco, el dinero deja de recorrer la misma ruta que antes mantenía viva la economía local.
Las señales empiezan a repetirse.
Primero fueron los comerciantes del Centro Histórico hablando de rentas impagables y ventas insuficientes. Ahora son los municipios que advierten una preocupante falta de circulante. Y mientras esas voces se multiplican, la principal apuesta para mover la economía durante el verano tampoco llega libre de dudas. La ausencia de empresarios y restauranteros en la Feria obliga a preguntarse si ese espacio generará la misma derrama económica que tradicionalmente aportaban quienes hoy decidieron no participar.
No hace falta esperar las cifras oficiales para entender que algo se está moviendo.
O quizá, justamente, que algo dejó de moverse.
Las economías regionales rara vez se detienen de un día para otro. Primero envían señales. Después aparecen los indicadores. Finalmente llegan las estadísticas que confirman lo que la calle ya sabía.
Durango todavía está en la etapa de las señales. Y cuando esas señales comienzan a repetirse en distintos sectores y regiones, lo natural sería que apareciera una estrategia para contener sus efectos antes de que el problema siga creciendo. Esa estrategia, hasta ahora, no alcanza a distinguirse en el debate público.
Ya no se trata únicamente de cuánto durará el cierre de la frontera, ni de cuántos visitantes llegarán a la Feria.
La pregunta es otra.
Hace un mes las señales estaban en la capital. Hoy aparecen en los municipios. ¿Alguien está construyendo una estrategia para evitar que la falta de circulante termine alcanzando a todo Durango?
















