DURANGO, DGO.- El cierre de La Palma Café y de otro establecimiento del sector alimentos durante la última semana encendió nuevas alertas entre el sector empresarial, al confirmarse que el fenómeno de los negocios que bajan la cortina comienza a mostrar señales de continuidad. Para el Consejo de Empresarios de México, la combinación de bajas ventas, rentas elevadas, inflación y falta de circulante mantiene bajo presión a numerosos comercios, especialmente en el Centro Histórico de la capital.
La preocupación creció luego del posicionamiento emitido un día antes por Coparmex, organismo que denunció que algunos empresarios han decidido cerrar sus establecimientos antes que continuar enfrentando presuntas extorsiones y cobros de piso. A ese llamado se sumó el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), que pidió no normalizar el cierre de negocios y advirtió que la desaparición de empresas también representa la pérdida de empleos, inversiones y oportunidades para cientos de familias duranguenses.
Las autoridades estatales mantienen una postura distinta. Mientras el Gobierno del Estado ha señalado que parte de estos movimientos responden a la transformación natural de la actividad comercial y al crecimiento de la ciudad, la Fiscalía General del Estado sostiene que cualquier investigación sobre extorsión requiere denuncias formales para proceder legalmente. En contraste, los organismos empresariales insisten en que la prioridad debe ser generar condiciones de seguridad, confianza y certidumbre para evitar que más negocios opten por bajar definitivamente la cortina.















