
Teherán. El ejército de Estados Unidos lanzó ayer, por segundo día consecutivo, otra ronda de bombardeos contra Irán, que incluyó 49 misiles Tomahawk, después de que el presidente Donald Trump amenazó con desatar más y “muy duro” su ofensiva si la república islámica no cierra un acuerdo pronto. Teherán reviró con ataques a bases del Pentágono en Kuwait, Jordania y Bahréin, entre ellas la Quinta Flota.
El Comando Central (Centcom) de Estados Unidos anunció que una segunda ronda de “ataques adicionales de autodefensa” contra objetivos iraníes fue completada y justificó que se trató de una respuesta “a la agresión continua e injustificada de Irán”, en una publicación en su cuenta de X.
Después, medios iraníes informaron que se escucharon explosiones en Bandar Abbas, Sirik y Minab, en el sur de la nación islámica. Al Jazeera reportó que los bombardeos alcanzaron al menos una docena de ciudades y provincias iraníes, que no identificó. No estaba claro si la ofensiva dejó víctimas ni la magnitud de los daños.
La ofensiva del Pentágono se produjo horas después de que instalaciones estadunidenses en Bahréin, Kuwait y Jordania fueron blanco del fuego iraní, como respuesta a agresiones lanzadas este miércoles por Washington.
Es la tercera vez esta semana que intercambio de fuego pone a prueba un frágil alto el fuego pactado hace dos meses.
Deben pagar el precio, advierte el republicano
Antes, Trump advirtió que su país iba a golpear “muy duro” a Irán por haber “tardado demasiado” en negociar un acuerdo, por lo cual deberá “pagar el precio”.
“Estábamos realmente cerca de un acuerdo, pero siguen dándonos largas, tomándonos por imbéciles”, declaró el mandatario a periodistas en el Despacho Oval.
El enviado iraní ante la Organización de Naciones Unidas (ONU), Amir Saeid Iravani, aseguró que Estados Unidos debería abstenerse de amenazar con el uso de la fuerza si quiere alcanzar un acuerdo.
“Irán nunca ha negociado bajo amenazas y presión, y jamás se someterá a la presión ni a cuestionamientos”, aseveró el embajador ante el Consejo de Seguridad de la ONU.
Al replicar los más recientes bombardeos, la nación islámica proclamó que cerró por completo el paso por el estrecho de Ormuz a todo tipo de embarcaciones, incluidos petroleros y buques comerciales, y reportó embates contra dos barcos que intentaron cruzar el estratégico paso marítimo “ilegalmente”.
El Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) señaló que ningún buque debe abandonar los puertos de los golfos Pérsico y de Omán y advirtió que “la aproximación al estrecho de Ormuz será considerada como cooperación con el enemigo”.
El Centcom calificó de falso el informe del CGRI y subrayó que “los buques comerciales continúan transitando por el estrecho de Ormuz y ningún buque de guerra estadunidense ha sido atacado” en ese paso.
La agencia de noticias iraní Mehr comunicó que las fuerzas armadas de Irán y Estados Unidos libraron combates navales en la zona del golfo Pérsico.
El CGRI reivindicó una serie de bombardeos contra objetivos estadunidenses, incluidas las bases aéreas de Ali Al Salem y Ahmad Al Jaber, en Kuwait; la de Sheikh Isa, en Bahréin, y Al Azraq en Jordania.
“Las fuerzas aeroespaciales y navales del CGRI, como castigo al agresor y en respuesta al ataque del ejército estadunidense (…) durante dos oleadas de la operación, destruyeron 18 objetivos del Pentágono”, señaló el comunicado difundido por la televisión estatal Irib.
Teherán también se adjudicó el lanzamiento de “diversos tipos” de drones contra la Quinta Flota de Estados Unidos en Bahréin y, en concreto, contra antenas de comunicaciones e instalaciones de radar del sistema de misiles Patriot.
El ministerio del Interior de Bahréin confirmó que las sirenas antiaereas fueron activadas e instó a la ciudadanía y residentes a permanecer en calma y dirigirse a lugares seguros.
Kuwait respondió a los ataques iraníes con misiles y drones, y cerró temporalmente su espacio aéreo “como medida de precaución” debido a las “agresiones iraníes”.
Al cierre de esta edición, Irán, Bahréin y Kuwait no habían confirmado el alcance de los ataques ni reportado víctimas.
Más temprano, la base militar estadunidense de Al Harir, en Irak, fue alcanzada por un proyectil lanzado desde territorio iraní, informó la agencia Mehr, que citó a medios iraquíes. Se reporta que el ataque destruyó un radar del Pentágono.
El jefe de la Casa Blanca detalló que, desde el mes pasado, emprendió una “misión secreta” para pasar a escondidas embarques de petróleo en el estrecho que navegaban de noche, ayudados por la destrucción de equipos de radar iraníes.
El republicano adelantó que, como resultado, más de 100 millones de barriles de petróleo han evadido el control de Teherán sobre la estratégica vía marítima. No presentó pruebas de sus dichos.
Trump se lanzó de nuevo contra “los medios de comunicación de noticias falsas” por negarse, según él, a informar sobre “la eficacia del bloqueo naval” que Washington mantiene sobre los puertos iraníes.
Disparamos 49 Tomahawk, afirma Trump
El mandatario declaró a la cadena conservadora Fox News que líderes de Irán le llamaron por teléfono para pedirle que detenga los bombardeos contra su territorio, y que sus fuerzas dispararon 49 misiles Tomahawk durante la nueva escalada en el conflicto.
Si Teherán no acepta las condiciones de Washington para poner fin a la guerra, “el presidente Trump afirmó y cito textualmente: ‘mañana por la noche los bombardearemos hasta dejarlos hechos polvo’”, afirmó el periodista Trey Yingst, quien habló con el mandatario estadunidense.
Los comentarios de Trump subrayaron su enfoque cambiante hacia la guerra; a principios de esta semana sugirió que un acuerdo para poner fin al conflicto podría alcanzarse en cuestión de días.
Irán, que rechazó haber rogado al jefe de la Casa Blanca, ha demostrado resiliencia pese a haber enfrentado semanas de intensos bombardeos de Estados Unidos e Israel, mientras apuesta a que su capacidad de cerrar de facto el estrecho de Ormuz le dé una fuerte carta de negociación, señaló Ap.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, defendió que la república islámica “se mantendrá firme ante cualquier presión o amenaza” de Washington y aseveró que las amenazas de ataque contra infraestructuras críticas “no son una demostración de fuerza, sino una señal de desesperación ante la voluntad de una nación”.
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