Durango, Dgo.– La alianza entre el PRI y el PAN en Durango atraviesa su momento más crítico, luego de que decisiones tomadas desde la dirigencia nacional priista terminaran por fracturar los acuerdos políticos locales y dejar fuera de la ecuación al alcalde capitalino, José Antonio Ochoa, quien había construido su proyecto político bajo el amparo de un pacto con el gobernador Esteban Villegas Villarreal.
De acuerdo con el nuevo escenario, el edil panista —quien aspiraba a suceder a Villegas en el cargo con el respaldo implícito del PRIAN— quedó sin respaldo real tras el replanteamiento de la estrategia electoral del PRI nacional, que optó por redefinir candidaturas y alianzas sin considerar los acuerdos locales establecidos en Durango.
Este reacomodo fue contextualizado por el dirigente nacional del PRI durante una entrevista transmitida en el espacio Somos la Resistencia, donde advirtió que el partido se encuentra en una etapa de reorganización profunda en los estados, priorizando decisiones centralizadas ante lo que calificó como un momento delicado para la democracia y la gobernabilidad del país.
Aunque el mensaje fue de alcance nacional, en Durango sus efectos son directos: la ruptura del entendimiento PRI-PAN no solo debilita a la oposición, sino que deja a José Antonio Ochoa sin plataforma política clara, sin el respaldo priista que había sido clave para su proyección y sin un acuerdo vigente con el gobernador.
En los hechos, el alcalde capitalino queda políticamente aislado, mientras el PRI estatal se alinea con las determinaciones de su dirigencia nacional, aun a costa de romper compromisos previos. Este movimiento confirma que la lógica de la sucesión en Durango ya no se define desde acuerdos locales, sino desde los equilibrios y prioridades del comité nacional.
El dirigente priista insistió en que los estados deben ajustarse a una nueva etapa política, con estructuras partidistas fortalecidas y sin depender de pactos coyunturales. Sin mencionarlo de forma directa, el mensaje anticipa que figuras surgidas de alianzas pragmáticas, como el caso del alcalde panista, quedan fuera del nuevo diseño político.
Así, mientras el PRI busca reposicionarse rumbo a los próximos procesos electorales, en Durango la alianza que sostuvo al PRIAN comienza a desmoronarse, dejando como principal damnificado a José Antonio Ochoa, hoy sin partido aliado, sin acuerdo sucesorio y con un futuro político incierto.














