El intercambio de prisioneros se dio mientras las fuerzas de Ucrania lanzaron ataques contra la ciudad de Belgorod. (AP)

Rusia y Ucrania intercambiaron este miércoles cientos de prisioneros de guerra, en el mayor canje de cautivos desde el inicio de la invasión rusa que cumplirá dos años en febrero.

Las autoridades ucranianas informaron que 230 prisioneros de guerra ucranianos regresaron en el primer intercambio en casi cinco meses. El Ministerio de Defensa de Rusia indicó que 248 militares rusos fueron liberados bajo el acuerdo mediado por los Emiratos Árabes Unidos.

No hubo un reconocimiento por parte de los EAU, que han mantenido relaciones comerciales con Moscú a pesar de la guerra.

El defensor de derechos humanos de Ucrania, Dmytro Lubinets, dijo que se trata del intercambio de prisioneros número 49 de la guerra.

Algunos de los ucranianos llevaban desde 2022 como prisioneros de guerra. Entre ellos había algunos que lucharon en batallas cruciales como en la Isla Snake y la ciudad de Mariúpol.

Las autoridades rusas no ofrecieron más detalles sobre el canje.

Ucrania ataca región de Belgorod en Rusia
Rusia también informó este miércoles que derribó 12 misiles ucranianos sobre la región sureña de Belgorod, en la frontera con Ucrania, mientras las fuerzas de Kiev tratan de elevar la presión sobre el presidente ruso Vladimir Putin y socavar su argumento de que la vida allí transcurre con normalidad.

La situación en Belgorod, donde cayeron dos rondas de bombardeos durante la mañana de este 3 de enero, “sigue siendo tensa”, remarcó el gobernador Vyacheslav Gladkov en Telegram.

“Los sistemas de defensa antiaérea funcionaron”, aseguró, prometiendo más detalles sobre posibles daños tras inspeccionar la zona más tarde en el día, que es feriado nacional en Rusia.

Ucrania disparó dos misiles Tochka-U y siete cohetes contra la región durante la noche del 2 de enero, seguidos de seis misiles Tochka-U y seis cohetes Vilkha este 3 de enero, informó el Ministerio de Defensa de Rusia.

Los Tochka-U, que datan de la era soviética, tienen un rango de 120 kilómetros y una ojiva capaz de llevar explosivos de racimo. Ucrania ha recibido municiones tipo racimo de Estados Unidos, pero los misiles Tochka-U y Vilkha tienen sus propias municiones de ese tipo.

El lado ruso de la frontera con Ucrania ha sufrido frecuentes ataques en los últimos días. Durante la guerra, las localidades fronterizas rusas han sido atacadas esporádicamente con fuego de artillería ucraniano, cohetes, mortero y aviones no tripulados lanzados desde densos bosques donde son difíciles de detectar.

Últimamente, cuando los misiles y drones rusos alcanzan ciudades ucranianas, las tropas de Kiev apuntan a la capital de Belgorod, que está a unos 100 kilómetros al norte de Járkiv, la segunda ciudad más grande de Ucrania.

Belgorod, que tiene una población de alrededor de 340 mil habitantes, es la mayor ciudad rusa cerca de la frontera ucraniana. Puede alcanzarse con armas relativamente sencillas y móviles, como lanzacohetes múltiples.

El sábado, los bombardeos sobre la ciudad mataron a 25 personas, incluso cinco niños, en uno de los ataques más letales en suelo ruso desde la invasión de Ucrania. Otro civil murió el martes en otro ataque.

Golpear Belgorod y alterar la vida de la ciudad es una forma dramática de Ucrania de demostrar que puede contraatacar a Rusia, que en términos militares y de armamento supera a las fuerzas de Kiev.

Putin criticó los ataques contra Belgorod. “Quieren intimidarnos y crear incertidumbre dentro de nuestro país”, afirmó prometiendo endurecer las represalias.