Mostradores de facturación de Mexicana en el aeropuerto de Ciudad de México, en el 2010. MARCO UGARTE (ASSOCIATED PRESS)

El sueño del presidente Andrés Manuel López Obrador para echar a volar una aerolínea en manos del Ejército está en vilo. El desembolso de 816 millones de pesos por parte del Gobierno federal para comprarle a los extrabajadores de la extinta aerolínea Mexicana la marca y un paquete de activos aún no se ha podido cristalizar debido a una demanda de amparo que se ha reactivado en las últimas semanas por parte de un grupo de 200 exsobrecargos que ahora exigen el pago de unos 400 millones de pesos de adeudos tras la bancarrota de la aerolínea. El capitán José Alonso Torres, secretario de Prensa de la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores (Aspa) ha informado de que, aunque el Gobierno y los principales sindicatos de pilotos, sobrecargos y personal de tierra afectados por esta quiebra, formalizada en 2014, ya han llegado a un acuerdo para la compra del nombre de la aerolínea y de una serie de inmuebles —un centro de mantenimiento, equipo de simulación y dos inmuebles en Ciudad de México y Guadalajara—, el proceso está atascado por la demanda de este colectivo disidente.

El vocero sindical explica que, tras darse a conocer la noticia de que el Gobierno de López Obrador va a adquirir los activos, los abogados de este grupo de extrabajadores reactivó su lucha legal para hacer efectivo un laudo que obtuvieron a su favor años atrás. “Ellos se amparan, son los únicos que están, digamos, disidentes. Ellos son los que se amparan y dicen: ‘como a nosotros no nos tomaron en cuenta, nos tienen que pagar en efectivo”, cuenta Alonso Torres. El vocero de Aspa detalla que a estos 200 exempleados de Mexicana se les dejó de tomar en cuenta porque al transcurrir los años dejaron la lucha en los juzgados.

Los 200 extrabajadores de la aerolínea caída en desgracia exige que de los 816 millones de pesos que desembolsará la Administración federal, a ellos se les pague 400 millones de pesos por los adeudos que no cubrió la compañía desde que se declaró en concurso mercantil. Sin embargo, el vocero de Aspa asegura que esta petición es inviable porque a los pilotos incluso les adeudan más y, en ese caso, ellos también deberían exigir un monto superior y con ello afectarían al resto de los afectados como el personal de tierra. “A los pilotos les van a pagar más o menos el 10% de lo que realmente les corresponde”, señala Alonso Torres. Se contempla que a cada extrabajador afectado se le reparta un monto proporcional de la bolsa pagada por el Gobierno, acorde a su último salario y a sus años de antigüedad.

Aunque el líder sindical no teme que el proceso de compra del Gobierno federal se derrumbe por este obstáculo legal y la marca vuelva a quedar embargad con los bienes en riesgo de depreciación, sí reconoce que habrá una demora de al menos dos meses en la transacción. “¿Cuál es el peor escenario? Que un juez determine que a este grupo de trabajadores disidentes también se les tiene que meter en la repartición del dinero y puede suceder que aun así ellos insistan en que se les deben 400 millones de pesos, pero supongo que ahí entrará la Secretaría del Trabajo para negociar y hacerles ver que no es posible. No tienen razón en querer todo ese dinero”, agrega.

Si algo han aprendido los extrabajadores de Mexicana en estos más de 12 años de lucha laboral es a hacer acopio de paciencia. Desde el 2010, que la aerolínea mexicana se declaró en concurso mercantil, los más de 8.000 afectados han esperado pacientemente que fuesen cubiertos los salarios caídos, finiquitos y liquidaciones que dejó en el tintero la compañía. Con el reciente interés del presidente López Obrador por hacerse del nombre ‘Mexicana’ para su propio proyecto aeronáutico, los afectados accedieron a vender lo poco que quedaba de la compañía para poder así recibir algún tipo de compensación económica. Aunque el sindicato ofreció al Ejecutivo también la venta de las otras marcas de la empresa como Mexicana Click y Mexicana Link, la Administración federal solo se interesó por el nombre insigne de la aerolínea.

Mexicana de Aviación suspendió sus vuelos en 2010, y entró un concurso mercantil para conseguir nuevos inversores y continuar con sus operaciones. La aerolínea, que comenzó en 1921, fue la tercera más antigua del mundo, tras la neerlandesa KLM (fundada en 1919) y la línea aérea de Colombia, Avianca (1919), lo que dota aún de mayor simbología al nombre. Unas 70 familias acamparon en el aeropuerto de la capital hasta que fueron desalojados en septiembre durante un operativo de la Marina y el Ejército, de una cafetería del aeropuerto, un local que pertenecía a la desaparecida aerolínea y que servía como mostradores antes de su desaparición hace 12 años. El presidente López Obrador busca que antes de que culmine este año, la flota comercial de su aerolínea bajo la marca Mexicana esté surcando los cielos.

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