Miembros de la milicia Oath Keepers sobre una escalinata del Capitolio el 6 de enero de 2021 MANUEL BALCE CENETA (AP)

El Departamento de Justicia se ha apuntado este lunes un tanto fundamental en su investigación sobre el asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021. Cuatro miembros de Oath Keepers (Los Guardianes del Juramento) y han sido declarados culpables de conspiración sediciosa por sus papeles en aquellos disturbios, el episodio más grave contra la democracia estadounidense en épocas recientes. El veredicto contra los cuatro llega dos meses después de la declaración de culpabilidad contra el fundador del grupo, Stewart Rhodes, y a su lugarteniente Kelly Meggs por su participación en aquel ataque.

Los cuatro condenados este lunes son Roberto Minuta, Joseph Hackett, David Moerschel y Edward Vallejo. Estaban acusados de buscar impedir la certificación, aquel histórico 6 de enero, de Joe Biden como legítimo presidente de Estados Unidos tras su triunfo electoral en noviembre de 2020. Ese día, una turba de partidarios del entonces presidente Donald Trump asaltaron el Capitolio en un intento de detener aquel proceso e impedir el traspaso pacífico del poder.

Entre otras cosas, los fiscales imputaban a Vallejo el haber permanecido al cargo de un cargamento de armas en un hotel de Virginia, en las cercanías de Washington y el Capitolio al otro lado del río Potomac. Aquel armamento, según planeaban los participantes, debía ser la “fuerza de reacción rápida” en la insurrección. Por su parte, Hackett, Moerschel y Minuta se pusieron al frente de grupos que penetraron a la fuerza en la sede del Congreso estadounidense.

El veredicto de culpabilidad culmina un juicio de cinco semanas en el que los fiscales acusaron a los cuatro acusados de recurrir a una versión “perversa” de la Historia para justificar sus actos. Es el segundo contra Oath Keepers tras el celebrado contra Rhodes, Meggs y otros tres integrantes de la milicia. Los jueces habían decidido celebrar dos vistas separadas como medida de precaución contra la covid, para permitir las suficientes distancias sociales.

En ambos casos, los fiscales habían argumentado que el asalto al Capitolio había resultado de un plan deliberado para evitar que Biden relevara de manera pacífica a Trump en la Casa Blanca pese a haber ganado las elecciones presidenciales de noviembre. Aquel día, unas 10.000 personas marcharon hacia el Capitolio y unas 800 irrumpieron en el edificio. Cinco personas murieron y cerca de 140 agentes que protegían la sede del Congreso estadounidense quedaron heridos.

Los reos encaran ahora una sentencia que puede reportarles hasta veinte años de cárcel por un delito del que los estadounidenses apenas habían oido hablar en épocas recientes hasta los sucesos del 6 de enero. Además, también han sido declarados culpables de conspirar para destruir propiedad federal y de conspirar para obstruir un acto oficial. Los cuatro permanecerán bajo arresto domiciliario hasta que se celebre una nueva audiencia para decidir la sentencia.

“Atacar el Capitolio fue un medio para conseguir un fin”, había declarado el fiscal encargado del caso, Louis Manzo, al jurado en sus argumentos finales de cierre de juicio el miércoles pasado. “El 6 de enero fue solo una batalla. La conspiración entera pretendía detener el traspaso de poder”, alegó.

Los abogados defensores en este caso alegaban que los cargos contra sus clientes se basaban en mensajes y textos en redes sociales, seleccionados de manera parcial e interpretados fuera de contexto. “Las pruebas simplemente no existen”, aseguraba el abogado de Minuta, William Shipley.

Por contra, los fiscales le respondían con vídeos que ese defendido había colgado en las redes sociales el día del ataque. En uno de ellos, se ve a Minuta hacer comentarios como “¿Sabes qué? Millones van a morir. ¿Y qué?” o “Prepara tu jodida alma. Ponte a bien con Dios”.

El veredicto de este lunes se ha alcanzado al mismo tiempo que en un juicio paralelo otro jurado declaraba culpable de obstruir los procedimientos del Congreso a Richard Barnett, de 62 años, un hombre que posó con los pies sobre la mesa del despacho de Nancy Pelosi durante aquellos disturbios y que afronta ahora una condena de un máximo de veinte años de prisión. Está pendiente además otro juicio contra cinco miembros de un grupo ultraderechista similar, los Proud Boys, incluido su líder, el cubanoamericano Enrique Tarrio.

El Departamento de Justicia ha presentado cargos contra cerca de 950 personas, de los que al menos 450 se han declarado culpables de delitos que abarcan desde el allanamiento de propiedad federal a la sedición, pasando por el ataque a agentes de la autoridad. Al menos 192 participantes en aquellos disturbios han recibido penas de prisión.

El veredicto de este lunes representa un espaldarazo para el Departamento de Justicia, que ve cómo un jurado acepta sus argumentos y condena por delitos de sedición también a miembros de Oath Keepers de menor rango. En noviembre, solo Rhodes y Meggs habían sido declarados culpables de ese cargo. Otros tres milicianos fueron absueltos de ese delito, aunque sí fueron condenados por obstrucción al Congreso cuando certificaba el recuento de votos electorales que otorgaba la presidencia a Biden.

Un fiscal especial, Jack Smith, investiga por separado el papel que Trump y su círculo pudieron desempeñar en aquel suceso. La comisión bipartidista del Congreso que examinó el caso recomendó en diciembre que el Departamento de Justicia presentara cargos contra el expresidente, al considar que incitó o apoyó el conato de insurrección. Mientras los legisladores comenzaban en el Capitolio el recuento de los votos de Biden en el Colegio Electoral, el entonces aún presidente azuzaba a sus partidarios para que se dirigieran al Capitolio a protestar. El magnate inmobiliario, que ya ha anunciado que se presentará a las elecciones presidenciales del año próximo, ha insinuado que de lograr la victoria podría indultar a algunos de los condenados por su papel en los disturbios.

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