La embajadora de la Unión Europea en Nicaragua, Bettina Muscheidt EMBAJADA DE LA UE EN NICARAGUA (EMBAJADA DE LA UE EN NICARAGUA)

El Gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha citado este miércoles en la sede de la Cancillería en Managua a la embajadora de la Unión Europea en Nicaragua, Bettina Muscheidt, para comunicarle que era declarada no grata por una supuesta “injerencia en la soberanía nacional”. El ministro de exteriores, Denis Moncada, le ha dicho a la diplomática que debía salir del país cuanto antes. Un capítulo que sitúa en el filo del precipicio la relación entre el régimen sandinista y el bloque comunitario europeo.

Fuentes diplomáticas confirmaron a EL PAÍS la reunión en Cancillería y la expulsión de facto de Muscheidt. Hasta ahora, la diplomacia del régimen no ha formalizado por “los canales correspondientes” la decisión. La diplomática de la UE llegó acompañada del embajador de Francia, Brieuc Pont, y del alemán Christoph Bundscherer. Bruselas se limitó a confirmar el encuentro más de 12 horas después a través del portavoz del Servicio Exterior europeo, Peter Stano.

“No tengo conocimiento de ningún anuncio oficial, lo único que puedo decir sobre el tema en este momento es que nuestra embajadora, la jefa de la delegación de la Unión Europea en Managua, fue convocada ayer al Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua, y estamos evaluando su situación en contacto con las autoridades nicaragüenses”, sostuvo Stano.

Las fuentes diplomáticas dijeron a este periódico que el canciller, Denis Moncada, impuso un plazo hasta este sábado a la embajadora Muscheidt para abandonar Nicaragua. Sin embargo, dicen, la UE no anunciará sus medidas hasta que la diplomática haya salido del país centroamericano.

La expulsión de la embajadora ocurre dos días después de que la UE exigiera al régimen Ortega-Murillo el cese de la represión y demandase la “devolución de la soberanía de Nicaragua a sus legítimos dueños”. La UE señaló que, desde noviembre de 2021, cuando Ortega y Murillo se atornillaron en el poder en unas elecciones sin transparencia, la situación en el país se ha deteriorado aún más. “Las autoridades nicaragüenses deben poner fin a toda represión, incluida la represión contra los opositores políticos, el clero, los medios de comunicación independientes, la sociedad civil y los defensores de los derechos humanos, y garantizar el pleno respeto de los derechos humanos, incluida la libertad de reunión, asociación, expresión y religión o creencias”, demandó la UE el pasado 26 de septiembre durante una sesión ordinaria del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra.

Daniel Ortega participó la noche de este miércoles en un acto de la Policía Nacional, pero en su discurso no dijo nada sobre la expulsión de la embajadora de la UE. Algo que extrañó a las fuentes diplomáticas, que sí lo esperaban. Sin embargo, creen que la decisión será oficializada antes del sábado.

En cambio, Ortega arremetió contra la Iglesia Católica, los europeos, Estados Unidos y líderes de América Latina que han demandado la liberación de los presos políticos, a quienes tildó de “perros falderos del imperio yanqui”. El caudillo sandinista se centró en el presidente de Chile, Gabriel Boric.

“Le diría al que está en Chile que deje de estar contando chistes, cuando está montado sobre las bases de una dictadura, de la tiranía pinochetista”, amenazó Ortega, cuya diplomacia se ha enfrentado ya con un sinnúmero de países, como España. En marzo pasado, el Gobierno sandinista impidió regresar al país centroamericano a la embajadora española, María del Mar Fernández-Palacio, y luego decidió retirar a su representante en Madrid, Carlos Midence.

Un paso fugaz por Managua
La diplomática alemana Bettina Muscheidt había sido nombrada como embajadora de la UE en Nicaragua el 20 de septiembre de 2021 en sustitución del español Pelayo Castro Zuzuárregui, quien en agosto del mismo año anunció el fin de su misión diplomática.

Durante la misión de Castro Zuzuárregui, la UE y algunos países de Europa sancionaron a familiares y allegados de Ortega, entre ellos su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, y varios de sus hijos, bajo señalamientos de atentar contra los derechos humanos y la democracia. Tras su designación, la embajadora Muscheidt manifestó que dentro de sus funciones está “la responsabilidad principal de continuar con la promoción y defensa de los valores y principios que guían el actuar de la UE y sus Estados miembros, dentro y fuera de sus fronteras: respeto de la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de Derecho y respeto de los derechos humanos”.

La UE ha mantenido una constante crítica contra los desmanes de Ortega y Murillo en Nicaragua. El alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores, Josep Borrel, ha llegado a decir que “Nicaragua es una dictadura, y es un problema que está creciendo”.

Mientras Nicaragua ultima la salida de la embajadora de la UE, algunos diputados del Parlamento Europeo se han sumado en estos días a la campaña “Rompiendo Cadenas, apadrina a un preso político”, que exige la liberación de los reos de Ortega en Nicaragua.

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