Pedro Sánchez recibe a Joe Biden en La Moncloa, este martes. CLAUDIO ALVAREZ

“España es un aliado indispensable”. Con esta frase, Joe Biden, ha dejado claro en La Moncloa, tras su primera cita formal con Pedro Sánchez desde es que es presidente de EEUU, cómo se está reforzando la relación entre estos dos gobiernos de signo político similar en el marco de la cumbre de la OTAN en Madrid, después de años de distancia entre la Casa Blanca y La Moncloa, en especial en la etapa de Donald Trump. “Puede contar con España como sólido aliado”, ha rematado el español.

Sánchez y Biden han pactado la ampliación de la presencia militar de Estados Unidos en España, algo que interesaba especialmente a EEUU. El presidente estadounidense ha comunicado formalmente el propósito de Estados Unidos de aumentar de cuatro a seis los destructores de la clase Arleigh Burke desplegados en la base naval de Rota (Cádiz). La previsión es incrementar también de 1.200 a 1.800 el número de marineros. España ha aceptado esta propuesta, y ahora se iniciará el proceso para hacerlo de manera formal, lo que obligará a reformar el convenio de cooperación de defensa con Estados Unidos, que data de 1988 y se prorroga automáticamente de año en año.

El Consejo de Ministros tendrá que aprobar la decisión y después deberá ser refrendada por el Congreso, por lo que Sánchez tendrá que buscar apoyos parlamentarios. La declaración conjunta que han firmado ambos recoge este compromiso político, pero consciente de que todo tendrá que pasar por el Parlamento, Sánchez ha dicho que ojalá esta ampliación se formalice “más pronto que tarde”. La Moncloa da mucha relevancia a esta declaración conjunta porque España y EEUU no habían hecho nada similar desde 2001, con José María Aznar en el poder, lo que muestra la importancia de este encuentro en Madrid.

La posibilidad de aumentar de cuatro a seis el número de destructores desplegados en Rota ya la planteó la Marina estadounidense bajo la Administración Trump, como una forma de garantizar la disponibilidad permentente de cuatro buques –habitualmente hay dos en reparación o mantenimiento– y evitar las largas travesís del Atlántico. En aquel momento, sin embargo, no se presentó la petición formal y se optó por sustituir los cuatro barcos llegados en en 2014-15 (UUS Donald Cook, USS Carney y USS Ross y USS Porter) por otros más modernos y equipados con helicópteros, lo que no obligaba a reformar el convenido y pedir la aprobación del Congreso. Los dos primeros fueron sustituidos por el USS Arleigh Burke y por el USS Roosevelt, pero el pasado día día 18 se incorporó un quinto, el USS Paul Ignatius, que es el más moderno buque lanzamisiles desplegado por Estados Unidos en Europa.

Biden ha aterrizado sobre las tres de la tarde en la base de Torrejón de Ardoz, donde ha sido recibido por el rey Felipe VI. Y después se ha dirigido a La Moncloa, donde tiene previsto reunirse con Sánchez durante una hora, en el primer encuentro formal que mantiene ambos desde que Biden llegó a la Casa Blanca.

Sánchez, y el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, se han reunido este martes para abrir la cumbre que decidirá el rumbo de la Alianza en la próxima década y que se celebra hasta el jueves en Madrid, una ciudad blindada por un amplio dispositivo policial. “El propósito es claro”, ha dicho el mandatario español. “Trasladar un mensaje de unidad por parte de los aliados, de unidad de las democracias que se unen para defender la libertad, la democracia, de la pluralidad política, de un orden internacional basado en reglas, en la carta de Naciones Unidas y la carta de Washington [en la que se basa la OTAN]”, en una clara referencia al contraste con Rusia y otros países totalitarios. La invasión de Ucrania por parte de Rusia centrará la cita en la que participan más de 40 delegaciones de distintos países. Stoltenberg ha recalcado que espera “avanzar con la adhesión de Suecia y Finlandia”. Esta tarde, el secretario general de la OTAN se reunirá con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, con los líderes de Suecia y Finlandia para abordar el veto de Ankara a la candidatura de los dos países nórdicos.

La celebración de la cumbre de la OTAN en Madrid servirá de marco para un encuentro bilateral entre Biden y Sánchez largamente deseado por la diplomacia española en el cual, aunque no hay un orden del día cerrado, se abordarán con toda probabilidad la situación creada en Europa por la invasión rusa de Ucrania, la inestabilidad del Sahel, convertido en epicentro del terrorismo yihadista, las relaciones con América Latina y el mantenimiento de algunos aranceles a productos españoles y de sanciones impuestas por la Administración Trump en aplicación de la Ley Helms Burton —que regula el embargo estadounidense en Cuba—, así como la presencia de tropas estadounidenses en las bases de Rota (Cádiz) y Morón de la Frontera (Sevilla).

Biden llega a Madrid procedente de Baviera (Alemania), donde ha participado en la reunión del G-7, y que la reunión dure aproximadamente una hora. Biden acude acompañado por el secretario de Estado, Antony Blinken, el jefe del Pentágono, Lloyd Austin, y el consejero de Seguridad Nacional, Jake Sullivan. Al presidente Sánchez le acompañarán el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, la ministra de Defensa, Margarita Robles, Manuel de la Rocha, secretario general de Asunto Económicos, y Emma Aparici, directora del departamento de Asuntos Exteriores.

Según el jefe de la diplomacia española, el encuentro servirá para avanzar en aquellos temas en los que ya vienen cooperando. El Gobierno español acudió recientemente como observador a la Cumbre de las Américas, celebrada en Los Ángeles, y se comprometió a colaborar con un plan para aliviar la presión de la emigración centroamericana hacia Estados Unidos, incrementando la concesión de permisos de trabajo a temporeros de esos países en España.

Washington recela de la actitud de Madrid hacia regímenes como los de Cuba, Venezuela o Nicaragua, pero la nueva Administración ha adoptado una posición más pragmática al relajar, por ejemplo, el embargo al crudo venezolano para aliviar la escasez derivada de las sanciones a Rusia. Tras su entrevista con Sánchez, Biden acudirá al Palacio Real, donde mantendrá una audiencia con el Rey quien, en un gesto singular de deferencia, tiene previsto recibirle en la base de Torrejón.

Antes de la reunión prevista este martes en La Moncloa, Biden y Sánchez solo habían mantenido conversaciones fugaces con motivo de su coincidencia en la cumbre de la OTAN en Bruselas, en junio de 2021, y en la del G-20, en octubre pasado en Roma. Además, han mantenido varias conversaciones telefónicas, con motivo de la retirada de Afganistán, en agosto del año pasado, y en los últimos días, a propósito de la cumbre de Madrid. Aunque La Moncloa hizo gestiones para que Biden recibiera a Sánchez en Washington antes de acudir a Madrid, la Casa Blanca alegó problemas de agenda. Sánchez, que apenas tuvo relación con Donald Trump, del que le separaba un abismo ideológico, ha buscado un encuentro con el demócrata Biden desde que llegó a la Casa Blanca. Para el Ejecutivo español, el presidente de EE UU tiene una agenda muy similar y era cuestión de tiempo que se produjera este encuentro por las evidentes coincidencias políticas. Sánchez siempre ha buscado ese viaje a la Casa Blanca que hasta ahora no ha podido cerrar, pero este encuentro podría ser un primer paso para lograrlo.

En La Moncloa destacan la coincidencia también en un asunto decisivo como la lucha contra el cambio climático. De hecho, Biden invitó a Sánchez a la cumbre telemática que organizó sobre este asunto en abril de 2021. No está previsto formalmente que se hable de Marruecos, sino del Sahel y los riesgos para la seguridad que supone la inestabilidad en esta zona, pero lo cierto es que el giro de Sánchez sobre el Sáhara Occidental se alinea más con las posiciones de EE UU, que tiene a Rabat como un aliado frente a Argelia, más cercana a Rusia. España había estado tradicionalmente en una posición intermedia, pero el giro le ha acercado a Marruecos, y, por tanto, a EE UU, mientras la ha alejado de Argelia, que ha retirado a su embajador y ha suspendido su tratado de amistad con España.

La visita del presidente estadounidense se ha visto precedida por la de su esposa, Jill Biden, que llegó el domingo por la tarde y este lunes visitó, en compañía de la reina Letizia, la sede la Asociación Española contra el Cáncer, una enfermedad en cuyo combate está personalmente implicada. Está previsto que ambas visiten este martes un centro de acogida de refugiados ucranios en Pozuelo de Alarcón (Madrid), antes de participar en la cena de gala que los Reyes ofrecerán en el Palacio Real a los más de 40 jefes de Estado y de Gobierno asistentes a la cumbre de la OTAN que se comienza este martes y terminará el jueves.

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