Terrazas del Centro Histórico de Ciudad de México el pasado 24 de mayo.CUARTOSCURO

Los nuevos lineamientos de la Secretaría de Salud para determinar el riesgo epidemiológico por covid y traducirlo en el color de un semáforo han cambiado significativamente. Los protocolos, actualizados a causa del avance de la vacunación, son menos estrictos y ofrecen mayor libertad a las entidades federativas para imponer restricciones en los casos de riesgo más alto. Pese a que los modelos anteriores determinaban el cierre de las actividades no esenciales en caso de haber semáforo rojo, las nuevas medidas dejarán esa decisión a las autoridades sanitarias locales de cada Estado. Uno de los cambios más sustanciales es el del peso de los factores que determinan el riesgo. Ahora en vez de sumar un 10% cada uno a la puntuación final, los casos positivos tendrán menos importancia con un 5% y el porcentaje de ocupación en hospitales tendrá un 15%.

Ciudad de México ha sido la primera en aplicar los nuevos criterios. Pese a que los casos se han disparado ante el avance de la variante Delta y se ha elevado la alerta a semáforo naranja, no ha habido restricciones en la actividad económica como otras veces. Los restaurantes seguirán operando sin restricción de aforo, los gimnasios estarán abiertos y no habrá ley seca. A diferencia de las dos primeras olas, el paquete de medidas a aplicar en caso de elevar la alerta por covid no contempla restricciones severas. “El avance de la vacunación a nivel internacional y nacional alteró el perfil demográfico y la dinámica de contagio-hospitalización-defunción de la pandemia”, explica el documento facilitado por la Secretaria de Salud. “Bajo estas consideraciones, se evaluó la metodología del semáforo de riesgo epidémico para una nueva calibración de los indicadores”, añade.

A partir de ahora, el riesgo se calculará con ciertos cambios. El peso de cada indicador será diferente, dando prioridad a la capacidad hospitalaria restante antes que a los casos nuevos confirmados o la tasa de defunción. Además, los umbrales de cada indicador se han ampliado para dar más margen en cada uno. En cualquier caso, la Secretaría de Salud publicará las recomendaciones en cada color, pero dejará que sean las autoridades sanitarias de cada entidad federativa quienes ajusten y dicten las medidas más estrictas de cierres de comercios bajo su propio criterio.

El presidente, Andrés Manuel López Obrador, ha defendido este lunes las nuevas medidas que no contemplan restricciones a la actividad económica. “No vamos a tomar ninguna decisión de cierre. Ya sabemos cuidarnos todos”, ha dicho en rueda de prensa este lunes. “No hay que exagerar con medidas que a veces tampoco ayudan, sino lo que demuestran es un afán autoritario”, ha agregado antes de resaltar que en México no hubo medidas drásticas desde el principio para primar la economía. El mandatario ha recordado que mucha gente en el país se “busca la vida en la calle” y que los toques de queda anulan la “libertad” de la sociedad.

En las nuevas fórmulas matemáticas para dictar un color a cada Estado en función de su situación epidemiológica, se tendrán en cuenta 10 factores: la tasa de reproducción del virus, la incidencia por cada 100.000 habitantes, la mortandad, el número de hospitalizados, las camas generales y con ventilación ocupadas, porcentaje de positividad en las pruebas así como tendencia acumulada en hospitalizados, muertes y casos nuevos. Dependiendo de la gravedad de cada uno de esos factores, se puntuará del 0 al 4 cada indicador. La suma total de la puntuación devuelve el color que corresponde al riesgo epidemiológico en cada Estado: por debajo de 9 será verde, de 10 a 19 amarillo, de 20 a 29 naranja y por encima de 30 rojo.

Por ejemplo, en Ciudad de México se ha tenido que cambiar de semáforo amarillo a semáforo naranja con este nuevo protocolo. La tasa de incidencia por cada 100.000 habitantes en el último reporte publicado se situaba en 57,56. En las tablas de los nuevos lineamentos esto supone un total de cuatro puntos. Del total de pruebas de covid-19 realizadas, el 23% de ellas devuelve un resultado positivo, lo que supone un punto añadido. Las camas generales ocupadas así como las que tienen equipos de ventilación están al 28% y el 29% respectivamente, lo que supone otro punto más para el total. Con el resto de indicadores, la suma final arroja un resultado superior a 20 puntos, por lo que el semáforo se decreta en color naranja, lo que equivale a un riesgo alto.

Sin embargo, no todos los factores cuentan por igual. En el primer modelo para dictar un semáforo todos los indicadores tenían el mismo peso: un 10% en la construcción final del nivel de riesgo epidémico. Las autoridades han decidido que el nuevo modelo sea “más coherente” con las dinámicas de contagio actuales, las cuales no vinculan un mayor número de casos a una mayor tasa de defunción. Por lo tanto, el peso de la tasa de casos estimados activos solo será del 5% y el porcentaje de ocupación hospitalaria será más importante en la puntuación final del riesgo con un 15%.

Otras de las novedades que aporta el documento es que los umbrales para determinar si el riesgo equivale a uno, dos, tres o cuatro puntos se ha ampliado. Con los conocimientos adquiridos en las dos primeras olas, ahora se requerirá de muchos más puntos para pasar el semáforo rojo. Con los nuevos cambios, los colores verde y amarillo del semáforo serán los más frecuentes. “Se espera que las entidades transiten entre niveles de riesgo bajo y moderado la mayor parte del tiempo, y que pasar a los niveles de riesgo epidémico alto y máximo se entienda como una verdadera alerta sanitaria”, detalla el protocolo.

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