La policía traslada a un detenido de las protestas sociales en Cuba, en La Habana el pasado 13 de julio.YAMIL LAGE / AFP

Los juicios sumarísimos contra los detenidos por las protestas del pasado 11 de julio en Cuba ya han comenzado, y traen cola. Decenas de manifestantes fueron puestos a disposición de los tribunales municipales en los últimos días, acusados de delitos como desorden público, incitación a delinquir o desacato, penados con sanciones de hasta un año de cárcel. En uno de los primeros procesos colectivos, celebrado en el tribunal de Diez de Octubre, dos jóvenes fueron sentenciados a 10 meses de prisión y una decena a condenas de un año de cárcel, mientras familiares de algunos de ellos denunciaron que por lo expedito del procedimiento no tuvieron tiempo de elegir abogado ni de preparar su defensa. Cada vez son más las voces, incluidas las de figuras revolucionarias como Silvio Rodríguez, las que piden mesura y que se libere a los que no participaron en hechos violentos.

Nadie sabe aún la cifra oficial de detenidos, las autoridades no han dado ese dato. La opacidad oficial es en este tema absoluta, aunque diversas fuentes afirman que durante las protestas del 11 y el 12 de julio hubo una gran ola de arrestos y que los detenidos pueden ser incluso más de medio millar. Algunas personas han sido liberadas sin cargos y otras bajo arresto domiciliario pendientes de juicio, y también hay una cantidad indeterminada de manifestantes que siguen detenidos y probablemente sean llevados directamente ante los jueces en los próximos días.

Las autoridades aseguran que se “respetarán todas las garantías procesales” pese a ser procedimientos sumarios, que hacen muy compleja la defensa, pues entre la detención y la condena pasan solo unos días. Además, anunciaron que los juicios a los implicados en hechos violentos y saqueos de tiendas se demorarán más, y a sus culpables se les impondrán las penas más severas, que según el Código Penal podrían ser de hasta 20 años de cárcel.

Los juicios por desórdenes públicos se anuncian en avalancha, y las autoridades deben decidir ahora si aplicarán mano dura sin distingos y condenas ejemplarizantes, o aflojarán con los que simplemente se sumaron pacíficamente a la protesta y los que fueron detenidos por grabar los incidentes. Todo apunta a que estos últimos son bastantes, como el caso del camarógrafo Anyelo Troya, uno de los autores del videoclip de la canción Patria y vida, condenado el miércoles a un año de cárcel. Lo que está sucediendo ha abierto un debate en las redes sociales —poco a poco internet en los móviles se ha ido restableciendo—, y desde Facebook el reputado actor Luis Alberto García ponía el dedo en la llaga: “Sepan que cada cubana o cubano que condenen a pasar tiempo en prisión, sin que haya cometido hechos vandálicos y solamente haya manifestado pública y pacíficamente sus insatisfacciones y creencias, será de por vida su enemigo acérrimo. Y con ellas y ellos, sus padres, hijos, hermanos, abuelos, tíos, primos, amigos y hasta conocidos”. El actor exhortó a las autoridades a revisar “esos juicios que se están haciendo a la carrera. Y las condenas que en ellos están sentenciando. Ni rejas ni más hiel necesita Cuba”.

Pese a las posiciones de barricada, y la polarización existente entre los que defienden el “derecho de la revolución a defenderse” y piden mano dura, y los que consideran los juicios parte de la represión para acallar las manifestaciones de descontento y denuncian abusos policiales a mansalva, un rayito de luz se abrió gracias a la iniciativa del dramaturgo Yunior García, uno de los líderes de la protesta ante el ministerio de Cultura el 27N, que fue detenido en las manifestaciones del 11 de julio.

García escribió una carta abierta a Silvio Rodríguez solicitándole diálogo para exponerle las posiciones y demandas de la generación joven que él representa. Este lo recibió de inmediato. “Fuimos capaces de confrontar nuestras diferencias desde el más absoluto respeto y preferimos concentrarnos en nuestras coincidencias. Tampoco perdimos tiempo en discutir los temas que no podemos resolver en la práctica ninguno de nosotros. Nos enfocamos en cómo aportar, ahora mismo, al bien de la sociedad cubana, en su conjunto”, dijo el dramaturgo después de la reunión.

“El encuentro de hoy no se trataba de un combate para encontrar un ganador. Se trataba de Cuba. Y creo que salimos de allí con la certeza de que se necesitan cambios reales, impulsados por vías no violentas, sin injerencias y donde ningún cubano se sienta excluido”, señaló. Por su parte, Rodríguez, que en estos días se ha centrado en denunciar la manipulación desde las redes sociales y el papel de EE UU buscando agravar la situación en Cuba, en línea con la posición oficial, consideró el encuentro con Yunior “bueno” y “fraterno”. “Para mí lo más doloroso fue escuchar que ellos, como generación, no se sentían ya parte del proceso cubano, sino otra cosa. Me explicaron sus argumentos, sus frustraciones”, afirmó el cantautor. Y añadió: “Tiene que haber más puentes, tiene que haber más diálogos, tiene que haber menos prejuicios; menos ganas de pegar y más deseos de resolver la montaña de temas económicos y políticos pendientes; menos costumbre de escuchar a quienes hablan lo mismo con las mismas palabras, década tras década, como si las generaciones no vinieran también con sus propias palabras e ilusiones”.

Rodríguez dijo que el dramaturgo le solicitó “que llamara a alguien” y que pidiera “amnistía para todos los presos”. “No sé cuántos presos habrá ahora, dicen ellos que cientos”, indicó Rodríguez, pero recogió el guante y demandó libertad “para los que no fueron violentos”.

García, que en este momento está bajo arresto domiciliario, insiste en que en Cuba se deben abrir espacios inclusivos para salir de la grave crisis que atraviesa el país, algo en lo que Silvio Rodríguez está de acuerdo. “Coincidimos en un proyecto (en su momento se hará público) que podría servir para el comienzo de un debate verdaderamente plural, inclusivo, cívico, respetuoso y amplio, que encuentre los consensos entre la diversidad que hoy nos caracteriza como cubanos”, dijo García, y muchos en las redes sociales aplaudieron a ambos.

Los juicios seguirán en los próximos días, hay que ver qué línea sancionadora impondrá finalmente la fiscalía, pero en medio de esta situación se conoció el anunció de Estados Unidos de que adoptará sanciones contra los “implicados en actos represivos”, esto es, más ruido en el sistema. “En vez de aflojar las tensiones, flexibilizar el embargo y favorecer una salida, Washington incrementa la presión, a lo que aquí responderán enrocándose una vez más”, opina un joven cubano muy crítico con el Gobierno, pero que, observa, mientras persista la “miopía” de la Casa Blanca se hace muy difícil la solución.

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