Joe Biden, en la Casa Blanca, este miércoles.SUSAN WALSH / AP

La Administración de Joe Biden intensifica la presión sobre el régimen cubano. El Departamento del Tesoro ha anunciado este jueves sanciones contra el ministro de Defensa, Álvaro López Miera, y la Brigada Especial Nacional (BEN), una unidad conocida como boinas negras, por la represión ejercida por las fuerzas de seguridad durante las manifestaciones que el 11 julio sacaron a la calle a miles de ciudadanos. El castigo eleva la tensión entre Washington y La Habana, que ha vivido las mayores movilizaciones contra el castrismo desde la crisis de los años noventa. Las palabras de Biden este jueves, nada más publicarse las penalizaciones, apuntan a que la crisis tardará en remitir: “Esto es solo el principio, Estados Unidos seguirá sancionando a los individuos responsables de la opresión sobre el pueblo cubano”, ha dicho en un comunicado.

Las penalizaciones se hicieron públicas al poco de comenzar los juicios en Cuba contra los manifestantes y se enmarcan en la Ley Global Magnitsky, aprobada por el expresidente Barack Obama en 2012, que persigue a los perpetradores de delitos graves de abusos contra los derechos humanos y de corrupción en todo el mundo. Como consecuencia de la sanción, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de Tesoro congela las propiedades e intereses del ministro.

En su comunicado, el departamento que dirige Janet Yellen acusa al Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, que controla López Miera, de haber “atacado a manifestantes y arrestado o hecho desaparecer a alrededor de un centenar en un intento de suprimir las protestas”. Señala, a su vez, que desplegó a los boinas negras con la misión de “suprimir” las protestas y “atacar” a los manifestantes.

La era Biden no es una continuación de la de Barack Obama respecto a La Habana, en la que el actual mandatario sirvió como vicepresidente. El republicano Donald Trump finiquitó el deshielo iniciado por su predecesor en 2015 y estableció restricciones en viajes y comercios, entre otros, que ahora Biden ha mantenido. La represión ejercida en las protestas del fin de semana del 11 de julio ha llevado al inquilino de la Casa Blanca a ir más allá y tomar estas dos medidas de perfil alto, pero selectivas. El régimen no ha comunicado aún una cifra oficial de detenidos, aunque diferentes fuentes calculan centenares, la mayoría de ellos jóvenes, y hay denuncias de abusos y violencia policial.

“El pueblo cubano tiene el mismo derecho a la libertad de expresión y a la reunión pacífica que el resto de la gente”, señaló Biden este jueves, y reiteró el apoyo de Estados Unidos a los “valientes” que han salido a la calle para protestar con “62 años de represión bajo un régimen comunista”.

El demócrata recibe fuego cruzado. Por un lado, miembros del Congreso y de movimientos de cubanoamericanos que piden mano dura contra el régimen castrista. Por otra parte, voces desde el flanco izquierdo de su partido, como la congresista Alexandria Ocasio-Cortez, que defienden una suavización del embargo para evitar penurias a la población.

En este sentido, el presidente señaló este jueves en su comunicado que se está llevando a cabo una “revisión” de su política de remesas para ver cómo pueden “maximizar” su apoyo al pueblo. Trump prohibió el envío de remesas el noviembre pasado. Hace una semana, preguntado por la cuestión, Biden señaló que estudiaban la posibilidad de abrir esa puerta asegurándose de que el dinero no resultase confiscado por el régimen, asediado por la grave crisis económica que sufre la isla.

La número dos del departamento de Estado para América Latina, Julie Chung, avanzó el miércoles que se crearía un grupo de trabajo para averiguar cómo se puede llevar el dinero que los familiares de cubanos envían a la isla “directamente al bolsillo del pueblo cubano”. “Debemos evitar que las remesas de cubanos caigan en manos de los opresores”, prosiguió Chung.

Washington también está trabajando con el sector privado para identificar formas de garantizar el acceso a internet y a todo tipo de información sin restricciones, después de los bloqueos sufridos, y pretende recuperar al personal en su Embajada en La Habana. Estados Unidos retiró a la mayor parte del personal en 2017 a raíz de una serie de misteriosos ataques, supuestamente de origen sónico, que afectaron a 21 diplomáticos, en algunos casos de forma muy grave mientras estaban destinados en Cuba.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha acusado a Estados Unidos de haber orquestado las protestas de los cubanos. Este jueves respondió a las sanciones su ministro de Exteriores, Bruno Rodríguez, quien tachó de “infundadas y calumniosas” las acusaciones en las que se fundamentan las medidas contra López Miera y los boinas negras. “[Estados Unidos] Debería aplicarse a sí mismo la Ley Magnitsky por los actos de represión cotidiana y brutalidad policial que costaron 1.021 vidas en 2020”, ha escrito en su cuenta de Twitter.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here