No pasaron ni 72 horas de la inauguración de la Copa América 2020 (2021) en Brasil y los números de casos positivos por COVID-19 ya sobrepasan las cinco decenas de personas entre jugadores, miembros de las selecciones y personas que laboran en la organización del evento que, hasta hace unas semanas debía disputarse en Argentina, país que decidió no celebrarlo ante la ola de contagios que están padeciendo.

Según las últimas cifras que se dieron a conocer el martes un total de 52 personas dieron positivo por el nuevo coronavirus en Brasil, 33 de ellos futbolistas (de Bolivia, Colombia, Perú y Venezuela) mientras que 19 restantes entre cuerpo técnico y organizadores.

Los números trajeron de inmediato la respuesta de Marcelo Moreno Martins, jugador de la selección de Bolivia, quien criticó a la Conmebol (Confederación Sudamericana de Fútbol) por la celebración del torneo incluso ante los llamados de algunos partidos políticos de Brasil para cancelar la competencia.

“Gracias a ustedes Conmebol por esto. Toda la culpa es totalmente de ustedes”, dijo el jugador en sus redes sociales. “¿Si se muere una persona qué van a hacer ustedes? Lo que importa solamente es el dinero. ¿La vida del jugador no vale nada?”.

Los llamados del jugador hacen recordar las declaraciones de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), donde el director de emergencias sanitarias, Ciro Ugarte, aconsejó a los países que alberguen grandes eventos con un gran número de personas en América a “reconsiderar o posponer hasta que las condiciones sean más favorables y cuando el riesgo esté dentro del límite de lo manejable”, esto en una petición a Brasil para desistir de celebrar el máximo evento futbolístico de la zona.

Pero Conmebol decidió seguir adelante apoyados por las palabras del presidente de aquella nación, Jair Bolsorano, pero también en un protocolo sanitario que ellos calificaban “tiene una efectividad superior al 99%”, pero del cual algunas selecciones no se han confiado como el caso de Argentina, quienes no pretenden quedarse en Brasil antes y después de cada juego, viajando directamente del aeropuerto de Ezeiza, situado en Buenos Aires.

¿Es el único torneo con contagios?

Desde que el mundo deportivo decidió reanudar sus actividades el año pasado luego de estar detenido semanas o meses, dependiendo la especialidad, sabían que existían muchos retos por delante, pero también una necesidad de reactivar el negocio y permitir el flujo de efectivo para sobrevivir en un ambiente donde el público paga por asistir a los estadios, comprar artículos de sus equipos o deportistas y pagar por derechos de transmisión.

El primero de los obstáculos era reducir la capacidad de contagio de un virus que, hasta ahora no está explicado del todo, pero que durante el primer semestre de 2020 se tenía menos información, no solo de su capacidad de contagio sino incluso de cómo combatirlo.

La Serie A de Italia, la principal liga de futbol de aquel país, presentó en pocos días 15 casos positivos por la enfermedad cuando el virus golpeó con fuerza en esa zona. En la NBA Kevin Durant fue uno de los primeros nombres importantes en padecer el contagio, mientras que en el tenis Novak Djokovic se puso en el centro del huracán cuando informó de su enfermedad tras haber estado de fiesta en un torneo de exhibición que él mismo organizó.

Todas estas situaciones llevaron a la suspensión de eventos y cuándo todo reinició había un común denominador: la ausencia de público en los escenarios y la creación de lo que se denominó burbujas, ambientes controlados donde solo el personal indispensable y tras dar negativo en pruebas COVID podía estar presente.

Pero incluso con esos protocolos el virus logró penetrar en diferentes ambientes, con escenas difíciles de pensar, como por ejemplo la salida intempestiva del piloto canadiense Lance Stroll, compañero de Sergio Pérez en Racing Point, del GP de Eifel de 2020 en plena competencia; al principio se pensaba solo padecía un malestar estomacal y después se confirmó era COVID.

Tampoco se puede dejar de lado el momento en que Justin Turner, tercera base de los Dodgers de Los Angeles, fue retirado del campo en pleno sexto juego de la Serie Mundial del año pasado luego de que se informó había dado positivo por SARS-CoV-2.

Incluso un año y medio después de que la pandemia estalló estos casos siguen presentándose en eventos con países que parecen tener mejor controlada la pandemia en comparación con Brasil, la segunda nación con mayor número de muertes por la nueva enfermedad.

La Euro 2020 que actualmente se disputa en 11 ciudades de diferentes países también ha pasado por contagios como el caso de los jugadores suecos Dejan Kulusevski y Bologna Mattias. Portugal también sufrió una baja cuando Joao Cancelo no pasó la evaluación.

Roland Garros también protagonizó un problema similar cuando la pareja de dobles conformada por Mate Pavic y Nikola Mektic fueron eliminados del draw principal al momento que se anunció que dos deportistas habían dado positivo.

No todo es perfecto
Ligas como la NFL invirtieron millones de dólares en hasta un millón de pruebas COVID, pero esto no garantizaba que los test fueran 100 por ciento confiables y, en algunos casos, el tema impidió que algunos deportistas perdieran la oportunidad de participar en alguna competencia o festejar una victoria.

El caso más sonado de un falso positivo es el del español Fernando Verdasco, retirado de Roland Garros en 2020, impidiendo ser parte del cuadro principal del torneo francés. El madrileño ya había padecido la enfermedad en agosto cumpliendo con los protocolos de aislamiento y realizándose múltiples evaluaciones PCR con resultados negativos.

Verdasco no quiso dejar las cosas ahí y en una entrevista con la Cadena Ser adelantó que demandaría al torneo: “Sí, evidentemente. Nadie se puede creer que un torneo como Roland Garros pueda hacer eso. No puede ser. Ya no es una cosa del dinero es una cosa del daño que te hace personal y profesionalmente”, declaró en su momento el tenista.

Una situación similar se presentó con su compatriota Antonio García, piloto de carreras y que en enero de 2021 compitió en las 24 Horas de Daytona. Él junto con su compañero Jordan Taylor ganaron la carrera en su categoría, pero ni él ni sus coequiperos festejaron en el podio o asistieron a la conferencia de prensa luego de que otro falso positivo sobre el español llevó a que lo encerraran en su coche a la espera de un segundo test.

García vio el festejo desde su automóvil aparcado en el estacionamiento del circuito, mientras que Taylor dio una conferencia de prensa en la pista, aislado, sin poder festejar ante el temor de que estuviera contagiado. Ambas situaciones se resolvieron con otra prueba en la que todo quedó aclarado.

Los casos positivos confirmados y los falsos negativos se convirtieron en un tema recurrente en el aspecto deportivo que, incluso, hoy ya no generan grandes encabezados, pero en el caso de la Copa América existe un especial foco de atención por la cantidad de contagios presentados en menos de cuatro días en el espectro de partidos a puerta cerrada, pero también por las múltiples advertencias contra el certamen, incluso desde la selección brasileña de futbol, al disputarse en una de las naciones con mayor número de fallecidos hasta ahora por la pandemia.

El balón está rodando y los primeros 52 casos podrían ser el inicio de una cifra que podría duplicarse en lo que resta del torneo.

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