Personal de emergencias, tras el tiroteo, en el exterior del colegio en Kazán, este martes. En vídeo, imágenes posteriores al tiroteo.ROMAN KRUCHININ / AFP

Al menos siete estudiantes, una profesora y una trabajadora han muerto este martes por disparos de un joven atacante en el colegio 175 de Kazán, en el suroeste de Rusia, según ha confirmado el presidente de la región de Tatarstán, Rustam Minnikhanov. El presunto autor de los disparos, de 19 años, ha sido detenido por las fuerzas especiales rusas dentro de la escuela, según los servicios de emergencia citados por la agencia estatal Tass. El presidente de Tatarstán, república de la que Kazán (1,5 millones de habitantes) es capital, ha asegurado que el atacante actuó solo, aunque la policía investigó si tenía un cómplice, un segundo tirador. Hay más de una veintena de heridos, seis de ellos en cuidados intensivos.

El joven arrestado ha sido identificado como Ilnaz Galyaviev, un antiguo alumno del colegio que se graduó hace cuatro años y que estudiaba hasta hace poco Tecnologías Informáticas en una universidad de la región. El joven fue expulsado de la facultad hace unas semanas por no presentarse a los exámenes ni a las prácticas desde el pasado enero, según una nota del centro universitario. En comisaría, en un vídeo difundido por los medios locales, Galyaviev ha declarado que “hace dos meses” se dio cuenta de que era “dios”. “Siempre he odiado a todo el mundo”, ha gritado el detenido, al que se ve en las imágenes sin camiseta, tumbado y esposado a un catre de una celda.

Galyaviev tenía licencia de armas desde el 28 de abril, según ha explicado a los medios locales el asesor jefe de la Guardia rusa, Alexander Khinshtein. Además, tenía registrada a su nombre como arma de caza la escopeta semiautomática utilizada en el ataque. Cuando fue detenido, Galyaviev aseguró que, además, había colocado un artefacto explosivo en la escuela y otro en su casa, aunque las fuerzas policiales no han localizado ninguna bomba en su domicilio.

El Comité Nacional Antiterrorista ha abierto una investigación y las autoridades de Tatarstán indagan también si hubo fallos de seguridad en la escuela 175. La ley rusa dicta que los centros educativos deben garantizar la seguridad de los alumnos con vigilancia especializada. La institución escolar tenía un “botón del pánico” para alertar a las autoridades en caso de cualquier peligro y la policía revisa si la vigilancia disponible era adecuada.

El presidente ruso, Vladímir Putin, ha encargado al jefe de la Guardia Nacional, Viktor Zolotov, que redacte urgentemente nuevas regulaciones sobre los tipos de armas permitidos a los civiles, según ha declarado a la prensa el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov. En 2018, después de otro tiroteo multitudinario en el que murieron 20 estudiantes en una escuela de Kerch, en la península ucrania de Crimea, que Rusia se anexionó con un referéndum ilegal en 2014, Putin ya dio indicaciones en esa línea, pero no se avanzó en nuevas medidas restrictivas. En Rusia, para obtener una licencia de armas (en su mayoría, de caza) hay que pasar por un examen psicológico.

En Kazán, el tirador utilizó el mismo modelo de escopeta semiautomática que en su momento el atacante de Kerch: una Hatsan Escort. “La Duma Estatal analizará la legislación sobre la seguridad de las instituciones educativas y sobre la circulación de armas en relación con el tiroteo en una escuela en Kazán”, ha asegurado el presidente de la Cámara, Viacheslav Volodin.

Según la reconstrucción de lo sucedido recogida por los medios locales, Galyaviev entró en la escuela, en la que estudian alumnos de entre seis y 18 años, poco después de iniciarse las clases portando un arma y, nada más atravesar la puerta principal del edificio, abrió fuego y disparó a un trabajador de mantenimiento que se encontraba en la entrada. El hombre está herido de gravedad, según ha explicado una fuente del Ministerio de Educación a la agencia Tass.

Después, el joven empezó a subir a otros pisos del edificio. En varios vídeos publicados por los medios locales se ve cómo varios estudiantes huyen de la escuela y algunos saltan por las ventanas del segundo y tercer piso para escapar del tiroteo. La mayoría de los estudiantes fallecidos —cuatro chicos y tres chicas— se encontraba en el tercer piso y cursaba octavo grado (14-15 años), según ha explicado el presidente de Tatarstán a la televisión estatal. Algunos alumnos han contado a los medios locales que se atrincheraron en las clases.

La policía recibió el aviso a las 9.25 (las 8.25 en la España peninsular), cinco minutos después de que se iniciase el tiroteo. En ese momento, había en la escuela 714 estudiantes y 70 empleados, entre ellos 52 profesores. Las fuerzas especiales iniciaron entonces la intervención y la evacuación del colegio.

Una estudiante que ha preferido no dar su nombre ha contado a la edición local del diario Komsomolskaya Pravda que estaba en clase de ruso, en un aula del tercer piso, cuando se oyó un gran estruendo: “Al principio pensamos que había explotado un coche, pero luego sentimos un gran movimiento y más explosiones en el piso de abajo. Nos tiramos al suelo y sentimos que alguien disparaba contra la puerta de la clase que la profesora había cerrado. Como 25 minutos después, las fuerzas especiales avisaron de que estaban ahí y nos sacaron. Fue aterrador, todos estábamos en pánico”.

Imágenes de vídeo compartidas en las redes sociales muestran parte del interior del colegio número 175 de Kazán, un centro de alta exigencia académica, con los pasillos plagados de cristales, puertas rotas y huellas de disparos. Las autoridades han suspendido las clases en todas los centros escolares de Kazán al menos hasta mañana, miércoles.

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