Algunas primeras páginas de periódicos polacos en las que se lee "Medios sin elección", este miércoles en Varsovia.WOJTEK RADWANSKI / AFP

Más de 50 medios y grupos mediáticos de Polonia han rechazado este miércoles la introducción de un impuesto a la publicidad por parte de las autoridades, que interpretan como un ataque en contra de la libertad de prensa y que amenaza su independencia y viabilidad. “Después de destruir el Estado de derecho, el Gobierno tiene como objetivo liquidar la opinión pública libre en Polonia. Y eso significa abolir una sociedad libre y reemplazarla por ‘sujetos’ de dictadura alimentados con mentiras oficiales”, dicen en una declaración conjunta.

La protesta se dirige contra el proyecto de ley presentado a principios de mes con el que el Gobierno pretende recaudar 800 millones de zlotys (unos 178 millones de euros), la mitad de los cuales se destinará al Fondo Nacional de Salud. El primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, dijo el martes al comentar el proyecto que el Gobierno ha decidido actuar después de esperar “pacientemente hasta 2020” una solución europea sobre la fiscalidad de grandes multinacionales como Google, Apple, Facebook y Amazon.

“Por eso, siguiendo los pasos de Francia, España e Italia, no queremos esperar más, sino implementar soluciones que respondan en gran medida a este nuevo mundo digital que está emergiendo”, justificó el primer ministro. El Ministerio de Hacienda explicó que la iniciativa del impuesto “prevé la obtención de fondos adicionales para prevenir las consecuencias sanitarias, económicas y sociales a largo plazo de la pandemia de covid-19”.

Pero la posición de los medios que han protestado este miércoles con apagones en la emisión, que han sustituido por consignas como “Este solía ser tu programa favorito”, o con las primeras páginas de los periódicos en las que se leía “Medios sin elección”, es que con esa iniciativa el Gobierno polaco se pone al mismo nivel que el de Hungría con las medidas aprobadas en detrimento de los medios de comunicación por el primer ministro, Viktor Orbán. “El impuesto a la publicidad es un duro golpe para los medios libres. La mayoría basa su existencia en ingresos publicitarios”, dice la declaración, y agrega que así “las autoridades impedirán investigaciones costosas, dificultarán la laboriosa verificación de los hechos y sofocarán las críticas. Así fue como Orbán se deshizo de los medios libres en Hungría”.

El impuesto, según la declaración, es un paso más en el esfuerzo del Gobierno actual por “asfixiar” a los medios de comunicación. En una carta abierta que se agrega a la declaración y que rubrican más de medio centenar de medios y grupos mediáticos polacos, los firmantes afirman: “Nos oponemos firmemente al uso de la epidemia como pretexto para introducir otra carga mediática nueva, excepcionalmente severa”. La carta añade que el impuesto significaría “debilitar e incluso eliminar algunos medios en Polonia” y profundizar las desigualdades entre los medios privados y públicos, que los signatarios aseguran que cuentan con un fuerte apoyo gubernamental. “Muchas publicaciones están al borde de dejar de ser rentables. Este impuesto adicional podría eliminar todos los beneficios restantes”, dijo a Reuters Marek Frackowiak, director de la Asociación de Editores de Prensa.

Bartosz Weglarczyk, editor del portal web Onet, dijo a Reuters que la empresa matriz del medio, Ringier Axel Springer, podría llegar a pagar entre 10 y 20 millones de zlotys (entre 2,2 y 4,4 millones de euros) adicionales al año debido al nuevo impuesto, según sus cálculos. Por su lado, el canal de televisión público TVP Info difundió mensajes como: “Las empresas de medios no quieren compartir sus multimillonarias ganancias con los polacos” o “Las empresas tratan a Polonia como a una colonia“. El portavoz del Gobierno, Piotr Muller, dijo a TVP Info que el impuesto podría representar entre el 2% y el 15% de los ingresos publicitarios, según el tamaño de la empresa.

La protesta se produce unos días después de que se conociera una decisión que afecta a medios de comunicación en Polonia y que ha suscitado críticas de parte de organizaciones profesionales de periodistas. El pasado viernes, la Oficina de Competencia y Protección del Consumidor de Polonia anunció la autorización de la compra del grupo Polska Press por parte de la petrolera PKN Orlen, cuyo mayor accionista es el Estado polaco.

La entidad oficial indicó que después de analizar la operación considera que en la práctica las actividades de los participantes de la concentración no coinciden, por lo que no afectará a la competencia en el mercado. La operación de compra fue anunciada el pasado 7 de diciembre y fue saludada por el Gobierno polaco, que la identificó como una “repolonización” de los medios de comunicación en el país, aunque recibió numerosas críticas de los partidos de la oposición y organizaciones de prensa.

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