El presidente de Irán, Hasan Rohaní, en una imagen de 2020.

El presidente de Irán, Hasan Rohaní, ha reiterado este miércoles la disposición de su país a volver a respetar los compromisos que adquirió con el acuerdo nuclear siempre que Estados Unidos se reincorpore al pacto. Durante la reunión semanal del Consejo de Ministros, Rohaní ha celebrado el final del mandato del “tirano” Donald Trump, a la vez que instaba al nuevo presidente Joe Biden a levantar las sanciones a la República Islámica.

“La pelota está ahora en el tejado de Estados Unidos. Si Washington regresa al acuerdo nuclear de 2015, nosotros también respetaremos plenamente nuestros compromisos bajo el pacto”, ha manifestado Rohaní, cuya intervención ha sido televisada. “Esperamos que la nueva Administración estadounidense vuelva a respetar la ley, y si puede, en los próximos cuatro años, borre todas las manchas de los cuatro años anteriores”, ha añadido.

Biden, que va a tomar posesión este mismo miércoles, ha declarado su intención de reintegrar a Estados Unidos en el Plan Integral de Acción Conjunta (PIAC), el nombre oficial del acuerdo alcanzado hace cinco años entre Irán y las grandes potencias, si Teherán reanuda su estricto cumplimiento. A raíz de que Trump abandonara el pacto en 2018, la República Islámica inició una calculada estrategia de reducción de compromisos para presionar al resto de los firmantes del acuerdo, en especial a los europeos, a compensarle por el daño económico que le causó la salida de Washington.

EE UU no solo reimpuso a Irán las sanciones que le había levantado apenas dos años antes, sino que las intensificó bajo una política que la Administración Trump denominó de “máxima presión”. Pero a pesar del grave deterioro económico, al que se ha sumado la pandemia, el régimen iraní no ha dado su brazo a torcer.

“La carrera política del tirano Trump y su ominoso reinado concluyen hoy y su política de ‘máxima presión’ sobre Irán ha fracasado completamente”, ha subrayado Rohaní, según la traducción de Reuters. Aun así, el presidente iraní se agarra al PIAC, al que apostó su capital político, y cuya reanimación constituye un activo en la actual situación regional. “Trump está muerto [políticamente], pero el acuerdo nuclear aún está vivo”, defiende.

No está tan claro. Si bien el PIAC limitaba las actividades atómicas de Irán, que este siempre ha negado que tuvieran objetivos militares, sus vecinos quedaron insatisfechos. Tanto los países árabes como Israel defienden que, para ser creíble, Teherán debe poner fin a su programa de misiles y a su interferencia en la región (algo que también apoyan los firmantes europeos). El reciente acercamiento entre las monarquías árabes e Israel, todos ellos aliados de EE UU, apunta a que van a presionar a Washington en ese sentido.

El propio Biden ha dado a entender que ve el regreso al PIAC como un primer paso hacia unas negociaciones más amplias con Teherán. Sin embargo, todos los portavoces iraníes han rechazado esa eventualidad. Su programa de misiles es una línea roja. Significativamente, la Guardia Revolucionaria de Irán, un ejército paralelo y mejor dotado que el convencional, llevó a cabo el pasado fin de semana unas maniobras militares con misiles balísticos en las que, en teoría, practicó la destrucción de objetivos enemigos en el océano Índico.

De momento, Antony Blinken, a quien Biden ha elegido como secretario de Estado, dijo el martes que la decisión de volver al acuerdo no va a adoptarse de forma inmediata.

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