Durante siete meses, 14 mujeres investigaron, conectaron, negociaron, obtuvieron autorizaciones, Marcela Madrazo, Eshter Orozco, Guadalupe Arciniega, Constanza Losada, Martha Delgado, Maricela Lecuona, Sylvia Varela, Anette Ortiz y Margarita Alcántara.

Cd. de México.- Con 27 minutos de retraso, el Boeing 767-339 aterriza en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Es miércoles 23 de diciembre de 2020. Esta mañana, México recibe desde Bélgica el primer cargamento en Latinoamérica de vacunas contra el virus SARS-CoV-2. Éste, dicen, es el inicio del fin de la pandemia que ha dejado más de 120,000 muertes en el país. Miles de testigos siguen minuto a minuto la llegada de las 3 mil dosis de la farmacéutica Pfizer y el laboratorio BioNTech, lo hacen desde transmisiones en vivo que recuerdan aquellas que registraron el momento en que el hombre llegó a la Luna.

Desde la pista de aterrizaje, una decena de funcionarios también disfruta del desembarque. Uno de ellos es el secretario de Salud, Jorge Alcocer, quien orgulloso sostiene entre sus manos la guía de envío que garantiza que el contenedor con las vacunas llegará tal como lo prometió la empresa de mensajería DHL. La escena es dominada por hombres, en la fotografía oficial sólo aparece una mujer: Martha Delgado, subsecretaria para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE). Ella fue el mascarón de proa de un barco muy femenino que logró este hito en la peor crisis sanitaria del país.

Ella y 13 mujeres del sector público y privado fueron las verdaderas responsables de gestionar en distintos países todas las reservas y compras que realizó México para acceder a las vacunas disponibles contra el Covid-19. Ni el vocero oficial de la pandemia, Hugo López-Gatell, ni el secretario de Salud Alcocer. Durante siete meses, estas 14 mujeres investigaron, conectaron, negociaron, obtuvieron autorizaciones, pusieron al país en el mapa de las investigaciones clínicas y detonaron cadenas de producción y abastecimiento. Algo inédito en un entorno tradicionalmente liderado por hombres.

La-Lista pudo reconstruir las participaciones de estas mujeres, en lo que se puede considerar como el mayor esfuerzo en la era moderna de juntar especialidades, talentos y voluntades para conectar a México con científicos, especialistas en virología, mercadólogos, expertos en logística… para asegurar millones de dosis de las vacunas que se han aprobado contra el Covid-19.

Estas 14 mujeres casi no se conocían: unas tenían larga experiencia en organismos de gobierno, otras meteóricas carreras en empresas privadas. Unas mexicanas, otras extranjeras. Unas madres, otras cuidadoras, todas desde sana distancia y Zoom lograron crear una cadena de eslabones femeninos hasta ahora desconocida pero que tuvo una coordinación perfecta e invisible.

A medida que iban pasando los meses desde el pedido formal del presidente Andrés Manuel López Obrador de conseguir las vacunas, ellas fueron las que iban quedando: las que se comprometían, las que siempre cubrían a otros en las reuniones o, de plano, las que no soltaban ni un papel ni un permiso por el que se habían comprometido.

La cruzada fue tan difícil fuera del país –al competir con cientos de naciones en la misma carrera– como dentro, con una Secretaría de Salud que poco apoyó e impulsó la compra de vacunas. Incluso por la propia pandemia: dos de ellas se contagiaron en pleno proceso. Marcela Madrazo, quien fuera el enlace entre la Cofepris y la SRE, fue diagnosticada con Covid-19 en junio. “No sé dónde lo contraje y estuve 15 días en casa, pero seguí tomando videoconferencias y llamadas. No paramos porque el objetivo era superior y no había tiempo que perder”, cuenta. Y Thalía Lagunas, oficial mayor de la SHCP y pieza clave para conseguir la aprobación a tiempo de los recursos financieros necesarios para dar los anticipos de las vacunas, quien a inicios de diciembre fue internada en terapia intensiva.

“Yo pensé que hoy no iban a venir todas a esta entrevista. Porque no estamos, no están acostumbradas a brillar”, dice Martha Delgado mientras se prepara para la fotografía final con nueve de ellas en la cancillería, reunidas por La-Lista. “Pero llegaron y están aquí porque saben que sí fueron las responsables, porque saben que este mérito es totalmente de ellas y nadie se los puede discutir”.

El origen de la tarea
Veintinueve estados en semáforo rojo, 45,000 casos confirmados y casi 5,000 muertes por Covid-19. Era mediados de mayo. La curva crecía desafiando el optimismo prematuro de los funcionarios de Salud, quienes indicaban que, a partir de ese mes, la cifra de contagios comenzaría a bajar. Pero sus pronósticos fallaron.

Frente a este panorama, el presidente López Obrador pidió directamente al canciller Marcelo Ebrard buscar, negociar y comprar vacunas para inmunizar a la población contra el virus SARS-CoV-2. El encargo no era fácil.

El primer paso desde la cancillería fue desplegar una estrategia diplomática para sumar al país a la Coalición para la Innovación en la Preparación de Epidemias (Cepi, en inglés), especializada en la respuesta a las epidemias e integrada por gobiernos, organismos internacionales, fundaciones y empresas. México es la única nación latinoamericana que participa en el consejo de la organización. Con esta carta avanzaron hacia el segundo escalón: trabajar de manera directa con la Organización Mundial de la Salud (OMS) para ingresar a la plataforma de Acceso Global para la Vacuna contra Covid-19 (Covax), responsable de distribuir 2 mil millones de dosis entre 77 países, sin importar su capacidad de pago.

En estas negociaciones, la posición de México era única. Por el tamaño de la población (120 millones de habitantes), la demanda de vacunas era alta, pero el país no se encontraba entre los países con más dinero. Estaba en un punto medio. “Era complicadísimo negociar con la OMS acerca de las necesidades de México, por más que la organización definió productos e instrumentos generales, tuvimos que hacernos de muchos argumentos que nos pudieran dejar más espacio en las negociaciones y fue un proceso muy interesante”, cuenta Margarita Alcántara, jefa de la Oficina para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos de la SRE.

La búsqueda de la vacuna no paró ahí. La siguiente fase fue tocar la puerta de los laboratorios que desarrollaban vacunas contra el Covid-19 y explorar si, por la vía diplomática, podían abrir para México una puerta para acceder a las vacunas entre diciembre de 2020 y marzo de 2021. “El proceso fue muy complejo, ha tenido desafíos, cuestionamientos y resistencias, un poquito también al exterior”, cuenta Delgado.

1,659 mdd es el costo total de la vacunas apartadas por México
Un rasgo particular brotó durante el proceso: la mayoría de las personas que trabajaron para conseguir el acceso a las vacunas eran mujeres. “Empezamos a descubrir que en las reuniones de Zoom habíamos muchas mujeres en la ‘talacha’”, cuenta la subsecretaria. “A la hora de los anuncios o en el gabinete a lo mejor no hay tantas mujeres en este tema, pero en la ‘talacha’ me encontré con ellas y me empecé a dar cuenta del enorme sacrificio de todas, porque estábamos en las madrugadas y dije: ‘todas son igual que yo’. Las mujeres estamos sacando esto adelante, fue muy impresionante”.

Desde la SRE, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) –en especial la dirección de Operación Sanitaria, a cargo de América Orellana–, la Secretaría de Salud y la Secretaría de Hacienda, hasta las farmacéuticas Pfizer, AstraZeneca y el laboratorio EPIC Research estaban representadas en México por mujeres. “Nos han jalado mujeres y hombres a los equipos porque somos competentes y muy responsables, gracias a esa competencia y responsabilidad sacamos adelante una cuestión tan compleja”.

Apuesta por la diversificación
Mientras los equipos de investigación aún estaban en la carrera para demostrar efectividad en su Fase 2, el mundo era como un casino. Cada país decidía a cuáles laboratorios apostar y con cuáles reservar sus dosis. Algunos iban por Janssen o Sputnik V, otros por AstraZeneca, CanSino Biologics o Sanofi. La cancillería mexicana decidió diversificar sus apuestas.

198 millones de dosis llegarán a territorio nacional
“Después de la experiencia con los ventiladores y con los insumos que se comenzamos a importar de Asia, entendimos que iba a suceder con las vacunas los mismos mecanismos de acaparamiento, así que decidimos hacer lo que ningún país: tener una opción por continente”, recuerda la subsecretaria.

México tiene tres vacunas reservadas, cada una en una geografía diferente: la china CanSino en Asia (35 millones de dosis), la alemana AstraZeneca en Europa (39.5 millones) y la estadounidense Pfizer en América (34.4 millones).

Además hay apartadas 51.5 millones de dosis del portafolio del Fondo de Acceso Global para Vacunas Covid-19 (Covax) –liderado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Alianza Mundial de Vacunas (GAVI)–, que incluye 18 vacunas candidatas. Más de 160 millones de escudos contra el Covid-19 reservados para México, que destinó una inversión de 1,659 millones de dólares en vacunas.

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