CIUDAD DE MÉXICO.- El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) reveló a Excélsior que sostiene una controversia con la institución financiera
Banorte ante el incumplimiento del pago total para recuperar el patrimonio cultural afectado por los sismos de 2017.

De acuerdo con Salvador Camarena, coordinador operativo de la Oficina de Sismos del INAH, el monto que adeuda el banco ascendería a 3 mil 500 millones de pesos, según los documentos, aunque éste “dejó de cubrir las facturas que estábamos introduciendo para el pago a contratistas, y en ese momento (enero de 2020) el seguro empezó a insinuar que para ellos ya estaba cubierto”.

Y agrega: “Hasta ese momento se había erogado, por parte del seguro, cerca de tres mil mdp y nos dijeron que ya estaba cubierto. Pero les comentamos que faltaban cerca de 500 mdp de un evento y tres mil 500 mdp del otro evento”, dado que se registraron dos sismos, uno el 7 y otro el 19 de septiembre.

En este punto, “ellos dijeron que no estaban de acuerdo y entonces detuvieron completamente el pago y la gestión”, pese a que la póliza del seguro amparaba dos eventos por 3,500 mdp cada uno.

“Entonces nos sorprendimos muchísimo. Era una acción que no estaba calculada ni considerada y colocó al INAH en una situación de conflicto porque había trastocado todo el esquema financiero que habíamos hecho Para tener la certeza de que todos los templos tuvieran fondos para ser restaurados”, asegura.

La situación, dice, “ha llegado hasta este año y estamos en una etapa de generar una demanda contra el seguro y sabemos perfectamente que esto no será resuelto rápidamente. Además, nos vimos ubicados en una situación de alto riesgo porque muchas empresas siguieron trabajando y no se les pagó. Entonces nos quedamos con esa deuda”, reconoció.

“Sin embargo, a partir de gestiones de nuestro director (Diego Prieto) y con la generosidad de Román Meyer, secretario de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, se solicitó al señor Presidente que nos pudieran trasladar una partida presupuestal para enfrentar esta crisis que nos dejó el no pago del seguro”.

¿Cuánto tiempo tomará este proceso?, se le pregunta. “No tengo idea, es un tema jurídico que tendrá que ir más allá y lo importante es que esto es del conocimiento de todos los funcionarios, desde el Presidente hasta todos los secretarios. La demanda con el seguro nosotros ya la tramitamos, ya está hecha y no sabemos cuánto durará”.

¿El déficit es de 3 mil 500 mdp? “Es lo que dice la póliza, aunque calculamos que el daño concreto asciende a dos mil o dos mil 200 mdp y que por ahí está ubicado el monto para la demanda que estamos entablando”.

Una pesadilla

De acuerdo con los datos del INAH, de los dos mil 340 templos dañados que registraron para su atención, sólo han recuperado y restaurado mil 78, lo que equivale al 46 por ciento.

“Podemos decir que casi estamos a la mitad del reto. Digamos que a tres años de los sismos de 2017 ya tenemos tres estados con bandera blanca, como Tabasco, Veracruz e Hidalgo, aunque en Veracruz estamos cerrando dos casos de forma administrativa”.

Un segundo grupo de inmuebles son los que corresponden a los estados de Tlaxcala, Estado de México, Guerrero y Chiapas, que registran un avance de entre el 60 y el 85 por ciento, y que serían terminados en 2021.

¿Podría detallar algunos casos? “Guerrero tiene el 85% terminado, aunque tenemos pendientes algunos relojes por restaurar y Santa Prisca, que está a punto de concluir. En el Estado de México hablamos de 41 templos que falta terminar, en Tlaxcala 31 y en Chiapas 55”.

Y por el otro lado están los tres estados más complicados.

“Tenemos tres estados que han sido nuestra pesadilla, nuestro dolor de cabeza, por la magnitud y la geografía, que son los ubicados en Oaxaca, Puebla y la Ciudad de México. Son los tres estados que van más rezagados y los que planteamos el finiquito del programa que podría trascender hasta 2022”.

SEÑALES DEL DAÑO

Entre los pendientes centrales del INAH se encuentra la restauración de la cúpula de la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, ubicada en la colonia Guerrero, la cual aún no se ha logrado restaurar.

“Puebla también tiene el antiguo Convento de Huaquechula, que es un templo maravilloso y que registra daños terribles, así que tardaremos en restaurarlo, junto con el exconvento de Nuestra Señora de la Asunción, en Tochimilco, que también tiene una fractura total de la bóveda y que necesita una intervención mucho más acuciosa”.

Otro ejemplo, abunda, son los exconventos que están ubicados a las faldas del Popocatépetl, los cuales son Patrimonio de la Humanidad y ejemplifican las dimensiones del daño causado por los sismos de 2017.

Mientras que en Chiapas está el templo de San Lorenzo de Zinacantán, añade, “que es otro templo maravilloso de la zona tzotzil, que va avanzado y requiere de un mayor esfuerzo. Y es el mismo caso para otros recintos ubicados en la Mixteca poblana, especialmente en la zona de Chautla e Izúcar de Matamoros”, afirma.

LA PROFESA

Salvador Camarena también es cuestionado por algunos recintos históricos de la Ciudad de México, como el caso de la iglesia de la Santa Veracruz.

“Es uno de los templos más dañados de la capital. Ese templo está cerrado y es riesgosísimo. Éste se va a restaurar con fondos de Unesco y del FONDEN y está a punto de iniciar, aunque estamos haciendo una reestructuración del convenio que tenemos con Unesco”.

Y añade: “Aquí en el centro también tenemos muy dañada la iglesia de Nuestra Señora de Loreto, que será reestructurada”.

¿Y cómo va el caso de La Profesa? “La Profesa, la Santa Veracruz y Loreto son tres que están incluidas en un convenio con la Unesco para tener un programa más adecuado al que se había planteado en un principio”.

¿Terminará el INAH las restauraciones en 2022?, se le pregunta. “En 2020 terminaremos Guerrero, en 2021 Tlaxcala, Estado de México y Chiapas y los otros se irán hasta 2022, aunque algunos inmuebles, como los que están a las faldas del Popocatépetl podrían llegar hasta 2023”.

¿Les impactó el covid-19? “Claro que sí. En muchas comunidades nos prohibieron la entrada por el temor y, por supuesto, hubo un trastocamiento en el programa, porque no es lo mismo trabajar de una manera rutinaria, engrasada y, de pronto, detener o tener que resolverlo a la distancia. Sí nos está afectando, pero seguiremos adelante”, concluye.

El dato

En 2020 se concluirán los trabajos de restauración en Guerrero.
Tlaxcala, Estado de México y Chiapas culminarán sus recuperaciones en 2021.
Oaxaca, Puebla y la Ciudad de México terminarán hasta 2022.
En 2023 se cerrarán la restauración de exconventos ubicados en las faldas del volcán Popocatépetl.

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