El índice de precios al consumidor subió 0.6% respecto del mes anterior, según las cifras del Departamento de Trabajo.

Los precios al consumidor de Estados Unidos aumentaron en julio más de lo esperado debido a un alza en los costos de los automóviles y el vestuario, aunque la inflación se mantuvo en general moderada luego de que la pandemia restringiera la demanda.

El índice de precios al consumidor subió 0.6 por ciento respecto del mes anterior, tras un incremento de 0.6 por ciento en junio, según mostraron este miércoles las cifras del Departamento de Trabajo.

La estimación mediana en un sondeo a economistas realizado por Bloomberg apuntaba a un aumento de 0.3 por ciento . En comparación con el mismo mes del año pasado, el indicador se elevó 1 por ciento, después del aumento de 0.6 por ciento de junio.

Excluyendo los volátiles costos de los alimentos y los combustibles, el llamado IPC básico —que los encargados de política monetaria consideran un indicador más confiable de las tendencias de los precios— se elevó 0.6 por ciento respecto del mes anterior, la mayor alza en casi tres décadas, después de un aumento de 0.2 por ciento de junio.

Sobre una base anual, la inflación básica fue de 1.6 por ciento, un máximo de cuatro meses, tras registrar 1.2 por ciento en junio.

El incremento en los precios al consumidor refleja la recuperación en la demanda de bienes y servicios frente a los mínimos observados hace unos meses durante el período de confinamiento inducido por la pandemia, lo que sugiere que la inflación está más cerca de lo que se pensaba de volver al ritmo anterior a la crisis.

Los encargados de política monetaria de la Reserva Federal no han percibido una amenaza mayor de inflación y esperan mantener las tasas de interés cercanas a cero en el futuro previsible, aunque los inversionistas en títulos del Tesoro han señalado que esperan que las alzas de precios repunten en medio de un estímulo monetario extendido.

Los precios del vestuario subieron 1.1 por ciento tras un incremento de 1.7 por ciento en junio, mientras que los automóviles usados se elevaron 2.3 por ciento, la mayor alza desde principios de 2010. Los vehículos nuevos también aumentaron 0.8 por ciento, el mayor avance en nueve años.

Los costos de los seguros automotrices registraron un aumento mensual récord de 9.3 por ciento luego de los reembolsos de las compañías en los meses anteriores que dieron cuenta de una menor actividad de conducción.

Las tarifas aéreas también registraron la mayor alza mensual en 21 años, aunque los precios se mantuvieron 23.7 por ciento por debajo de los niveles del año anterior, mientras que la cifra de pasajeros sigue siendo baja.

El costo de los comestibles cayó 1.1 por ciento con respecto al mes anterior, la primera disminución en casi un año y que brinda cierto alivio a los consumidores que debían comprar alimentos más costosos mientras permanecían confinados en casa.

Los precios de la gasolina aumentaron 5.6 por ciento y representaron cerca de una cuarta parte del avance en el IPC general.

No obstante, los precios en las estaciones de servicio bajaron 20.3 por ciento frente a julio de 2019.

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