El pésimo manejo de la crisis sanitaria ha provocado una tragedia nacional, vamos rumbo a los 450 mil contagiados y ya ocupamos el tercer lugar mundial con más de 47 mil defunciones. El gobierno cedió a la presión de los grandes capitales para romper el confinamiento y abrir la economía y negó a los trabajadores informales un programa alimentario.
La crisis no ha castigado a todos por igual, los trabajadores son los más expuestos, no cuentan con ahorros y viven al día, por necesidad utilizan diariamente el transporte público, laboran hacinados en las maquilas y en el comercio informal, con pocas medidas sanitarias, los más humildes son los que aportan el mayor número de muertos en esta pandemia.
Las cifras son alarmantes, pierden su empleo 12 millones de mexicanos, el Coneval estima un aumento de la pobreza extrema de 21 millones de personas en 2018 a más de 31 millones en 2020 y un aumento de la pobreza general de 61 a más de 70 millones. La población que trabaja, pero que su salario no le alcanza para la canasta alimentaria llega al 48%, según el INEGI, la economía nacional sufrió una caída de 18.9% en el segundo trimestre, cerca de 500 mil negocios han cerrado y muchos no volverán a abrir sus cortinas.
En su página digital, Foro Político MX, del 22 de julio, informa que El Gran Café de la Parroquia restaurante y cafetería ícono del puerto de Veracruz, fundado en 1808 anuncia su cierre definitivo, luego de liquidar a sus 40 trabajadores. Así termina la nota, “Con este cierre, llega la pérdida de los empleos, lo que para muchos es doloroso pues con ello podían ayudarse a pagar escuelas o poder ayudar a sus familias. Atribuyen este cierre definitivo al Coronavirus, y al hecho de que el gobierno federal y estatal se encuentran cruzados de manos, esperando ver pasar el cadáver de las empresas”
El gobierno ha quedado mal parado, pues debe garantizar la protección de la población y tomar las acciones necesarias para la recuperación económica y su respuesta debe abarcar a toda la sociedad, debe ser incluyente, con mayor preferencia a los más desprotegidos.
Es necesario que el gobierno deje su discurso engañoso y repetitivo, siempre hablando del pasado, pero lo que importa es el presente para construir el futuro, no escuchamos un plan viable de recuperación de la economía y de un verdadero control sanitario, porque no le interesa la suerte de los más desprotegidos.
Por otro lado, los grandes corporativos, en medio de la crisis y por efecto del confinamiento, han incrementado sus ganancias, son ellos los grandes beneficiados en esta desgracia, es necesario poner orden y estabilidad a esta sociedad marcada por las ofensivas desigualdades.
Es necesario construir mecanismos públicos que ayuden a la reactivación económica y protejan al empleo, así como a personas vulnerables, se requiere romper con la vieja fórmula de exigirle a los trabajadores que se sacrifiquen para salvar al país.
Se requiere que el gobierno fortalezca su capacidad de gasto para atender las necesidades de la población, no olvidemos que el objetivo primordial de un gobierno es proteger la vida de las personas y atienda las necesidades de vivienda, salud, educación de calidad, infraestructura pública, desarrollo de tecnológico, etc.
Los recursos necesarios para que el gobierno pueda brindar un verdadero bienestar a todo el pueblo y podamos afirmar que México se encamina a una prosperidad que incluya a todos los mexicanos, deben provenir de una recaudación que tenga como base los ingresos, que sea progresivo el pago de impuestos, que paguen más el que gana más y que pague menos el que gane menos.
López Obrador no está empeñado en la defensa de los más necesitados, su alianza con los poderosos lo incapacita para emprender una verdadera transformación de nuestra patria, solo se preocupa y ocupa en perpetuarse en el poder, por eso ofende y descalifica a toda oposición, es un enemigo declarado de las organizaciones.
El gobierno sabe que el pueblo cuando no está organizado, se le puede manipular y comprar fácilmente y con su propio dinero, con sus propios impuestos, agradecerle al presidente el apoyo que recibe y dar el voto a quien le digan, para no perder su lugar en el padrón de beneficiarios.
Los luchadores sociales deben entender el momento político que les tocó vivir y de esa comprensión de la situación, reaccionar correctamente ante la adversidad, primero, no olvidar que la fuerza radica en el pueblo organizado y consciente, no perder el contacto con el pueblo y acelerar el crecimiento de la fuerza popular en todo el país.
Se debe fortalecer la unidad, la hermandad, la identidad profunda de las conciencias, porque esa es la unidad que resiste todas adversidades, incluidas, las duras pruebas de la lucha por un mundo mejor.
Debemos explicar al pueblo trabajador que la verdadera solución a la desigualdad, la pobreza y marginación que las oprime, es conquistar el poder político del país para construir desde allí un país nuevo y más equitativo.
Es indispensable en este momento que conformemos un frente nacional, para construir un verdadero contrapeso al actual gobierno, no solo es importante, es indispensable para que exista una verdadera democracia. Cuando una fuerza política se hace hegemónica, en este caso, morena, iniciamos el camino a una dictadura y parece ser que ese es el verdadero deseo de López Obrador.

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