El gobierno federal ha seguido al pie de la letra el manual del neoliberalismo, adelgazar la administración pública, tal y como lo exigen los grandes intereses capitalistas, gastar lo menos posible para las necesidades básicas de los trabajadores y sus familias como vivienda, salud, educación, etc. López Obrador ha conseguido el apoyo, la aprobación y hasta el aplauso de muchos mexicanos pobres que son los principales afectados, ¿cómo lo logró? inventando el cuento de la austeridad y la lucha contra la corrupción.
La austeridad está destruyendo la capacidad del gobierno para enfrentar los graves problemas nacionales, despidió a miles de trabajadores de las dependencias federales, redujo sueldos y prestaciones, estos ahorros mal entendidos, están colapsando el funcionamiento de instituciones clave para la atención de la población con menos ingresos.
El Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) sostiene que los países avanzados aplican a salud el 6% del Producto Interno Bruto (PIB); en México, en el año 2012 alcanzó el 2.8% y para este 2020 ( con el gobierno de Morena) cayó a 2.5%; estas cifras demuestran que el gobierno le miente al pueblo, por eso las protestas del personal de salud, las muertes de médicos y enfermeras que no cuentan con equipo de protección, deficiencias de equipo en los hospitales, falta de medicamentos, más de 38 mil muertes por la pandemia, todo en nombre de una austeridad que perjudica a los más pobres.
Cuando se le pregunta al presidente de la República, la manera en que resolverá la crisis económica derivada de la pandemia sanitaria, nos receta sus mismos argumentos, que con los programas sociales y sus obras como el Aeropuerto de Santa Lucía, el Tren Maya creará 2 millones de empleos, pero no se da cuenta que son ya 12 millones de mexicanos que perdieron sus empleos y que no están contemplados en los programas del gobierno.
Dichos programas no están diseñados para quienes los necesitan, todos sabemos el manejo político que se les da, tienen un fin muy especial, usarlos para comprometer a los beneficiarios en votantes seguros de los candidatos de Morena, para las próximas elecciones del 2021, comprar voluntades, ganar elecciones con dinero público es el objetivo de la 4ta. Transformación.
Las pequeñas y medianas empresas, no han recibido ningún apoyo del gobierno, van a quebrar y se perderán más empleos, no hay un plan de contención, esta situación golpea a empresas y hogares. Jonathan Heath, subgobernador del Banco de México, anuncia el tamaño de la tragedia con estos datos: se han perdido 20 millones de empleos de tiempo completo y recuperados en parte con 8 millones de medio tiempo.
Con el gobierno de Morena, en 2019, la economía retrocedió en 0.3%. Para este 2020 estaremos 9.6% por debajo del nivel que teníamos en 2018, el gobierno está sin recursos suficientes para el gasto corriente, no tiene para sus programas de transferencias monetarias, y para continuar sus obras emblemáticas.
Es decir, en materia de crecimiento, todo apunta a que tengamos un sexenio perdido.
El consumo está paralizado, el IVA se desplomó 36.5 % (respecto al año pasado).
El impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), sostén de los ingresos tributarios no petroleros, cayó 26.9 %, mientras que los ingresos petroleros bajaron 65.3%.
Siguiendo la receta neoliberal, de no aumentar los impuestos a los más ricos, el gobierno federal tiene ya dos mil 200 millones de dólares, producto de cinco préstamos del Banco Mundial y dejó claro que los recursos se deberán destinar para paliar los efectos de la pandemia, pero todo indica que el gobierno de AMLO lo está destinando a otros programas.
López Obrador quiere disponer los recursos públicos a su antojo, por ello, está urgido de otro periodo extraordinario de sesiones en la Cámara de Diputados para modificar la Constitución y concederle facultades para alterar la cuenta pública sin necesidades de pasar por el Congreso y como se ve, no para beneficio de los más desprotegidos.
Este gobierno no se preocupa por el bienestar de su pueblo para que tenga trabajo, salarios suficientes para que una familia mexicana pueda comer bien, comprar zapatos y ropa, poder educar a sus hijos, que todos tengan una vivienda decorosa y con servicios básicos, que puedan descansar y vacacionar.
El compromiso de López Obrador es con los multimillonarios, que le financiaron su campaña, les da las condiciones necesarias para hacer crecer sus grandes fortunas y mantener controlada y engañada a una gran masa de pobres.
Pero al presidente se le acaba el tiempo, su popularidad va a la baja, la economía no crece, la inseguridad está peor que nunca y con un desastroso manejo del problema sanitario, se escucha cada vez fuerte las voces inconformes, que a la luz de los pésimos resultados de la administración morenista, proponen la construcción de un frente nacional para arrebatarle el control de la Cámara de Diputados al partido en el poder y reorientar la política social hacia los más necesitados de este país.

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