Durango, Dgo.- Los trabajadores informales no han estado en confinamiento, porque han tenido que salir a buscar el sustento diario para sus familias. El gobierno de la República negó rotundamente implementar un plan alimentario para los más desprotegidos. Debería hacerse cargo de la manutención de los trabajadores sin ahorros ni salarios fijos, distribuyendo productos de la canasta básica o con apoyo en vales de alimentos, con esas medidas, la recomendación de quedarse en casa sería todo un éxito.
Por eso no paran los contagios y las muertes, las víctimas pertenecen en su mayoría a la clase trabajadora.
El 71% de los mexicanos fallecidos por COVID-19, tenían únicamente estudios de primaria o primaria sin concluir.
El 46% eran jubilados, desempleados o con trabajo informal, más de la mitad de las defunciones, los fallecidos no tenían acceso a la seguridad social.
El Subsecretario de salud, López-Gatell declara “esta es nuestra realidad, una sociedad donde la mitad no podía haberse dado el lujo de confinarse”, intenta sin lograrlo ocultar la terrible desigualdad que impera en nuestro país, millones de mexicanos expuestos a la falta de trabajo, buenos salarios, vivienda y a servicios de salud de calidad. El Subsecretario no explica que, ni los gobiernos anteriores, ni el actual, han hecho algo por los más desprotegidos. Se ha dedicado a manipular cifras de contagios y fallecimientos, la estrategia sanitaria está colapsada, ocultar la realidad que atraviesan los hospitales y el personal de salud se ha convertido en su tarea principal, y no la va a corregir.
Los contagios y fallecimientos siguen creciendo, en Estados Unidos son más 137 mil los muertos por COVID-19, en Brasil más de 71 mil y todo apunta para que a principios de agosto, México rebase a Reino Unido y la 4ta Transformación pasará a la historia mundial como el tercer gobierno más irresponsable por no haber hecho lo suficiente para salvaguardar la salud pública de los trabajadores mexicanos, cargará con las decenas de miles de fallecidos.
Afroamericanos y latinos (la mayoría de origen mexicano), en E.U. tienen 3 veces más probabilidades de contagiarse de COVID-19 que los blancos.
Esta situación abarca todo el país, pues se repite en cientos de condados de áreas urbanas, suburbanas y rurales, y en todos los grupos de edad, según datos de los Centros para el Control y Prevención de enfermedades (CDC). Y tienen casi el doble de probabilidades de morir por el virus que las personas blancas.
El racismo sistémico no solo se evidencia en el sistema de justicia penal, declaró Quinton Lucas, alcalde de Kansas City, Missouri, un estado donde el 40% de los infectados son afroamericanos o latinos, aunque esos grupos representan solo el 16% de la población, son más propensos a exponerse al virus porque muchos tienen empleos de primera línea que les impiden trabajar en casa; usan el transporte público; o viven en apartamentos estrechos.
El 43% de los trabajadores afroamericanos y latinos están empleados en puestos de servicios de venta al público o en la producción, mientras que solo 1 de 4 empleados blancos tienen tales ocupaciones.
El neoliberalismo a nivel mundial ha demostrado ser eficaz para generar riqueza y concentrarla en un puñado de multimillonarios, pero completamente incapaz de distribuirlo entre los millones de trabajadores que generan esa riqueza, y que solo obtienen un salario miserable para sobrevivir.
En México, el próximo año tendremos elecciones, urge impulsar una alianza de todas fuerzas progresistas para ganar la mayoría de cargos públicos a la 4ta Transformación y darle el rumbo correcto a nuestra patria, para que verdaderamente se atiendan los grandes problemas nacionales.

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