NUEVE SEMANAS CERRADO. El predicador Guillermo Navarro celebró un servicio religioso, ayer en el Parque de la Amistad, en Tijuana, sitio que fue reabierto por autoridades estadunidenses este fin de semana, lo que permitió a los visitantes llegar hasta la cerca divisoria.Foto Afp

Público agradecido
Continuidad asistencial
Trump, el conspirador

En Acayucan, Veracruz, Andrés Manuel López Obrador presentó Sembrando Vida, un programa de comunidades sustentables que, según la información oficial disponible, busca rescatar al campo y reactivar la economía local; atendiendo dos problemas centrales: la pobreza rural y la degradación ambiental (https://goo.gl/m4pect). Lo hizo en un estadio de beisbol repleto de beneficiarios de ese programa y de otros de similar asistencia social.

Fueron exactamente 45 minutos de discurso andresino, en una notable sintonía entre un presidente de la República y su audiencia popular. López Obrador desgranó cada uno de los componentes de sus programas, entre expresiones de júbilo de los asistentes, que interrumpían la alocución del tabasqueño con aplausos y gritos. López Obrador hablaba con giros coloquiales (entre otros, el me canso, ganso), con gesticulaciones, silencios, manoteos, preguntas a los asistentes respecto a si quedaba claro lo explicado y un énfasis oratorio casi de predicador religioso.

Tantas cosas buenas fueron anunciadas a los presentes (reparto de dinero en efectivo, tandas del bienestar, entrega de ganado a la palabra, empleo en siembra de árboles, establecimiento de precios de garantía a productos agrícolas, entre otros puntos asistenciales) que la euforia llevó al expositor a enfatizar el sentido de continuidad de esos proyectos. Por ello, entre sonsonetes de picardía, habló, sin mencionarlos expresamente, de los riesgos de que lo que hoy se está tejiendo pueda ser destejido en el futuro electoral: “Porque no estoy pensando de que ‘No: va a quedar uno de nosotros y va a seguir el programa. No, ya saben ustedes cómo son estas cosas. Vale más seis años y si se puede uno o dos más independiente y se acabó” (en el contexto de la plática se entendería que al hablar de uno o dos más independiente se refería no a una especie de personalísimo poder transexenal sino a un plazo extendido para que los beneficiarios de ciertos programas se hubieran afianzado económicamente).

En ese contexto, soltó: “Además, yo no voy a relegirme, porque yo soy partidario del ‘sufragio efectivo, no relección’”. Como sucede con todo lo que tiene como punto de referencia al ahora Presidente de la República, tales palabras fueron interpretadas y asumidas de manera apasionada, más allá del estadio de Acayucan. A algunos les pareció muy apropiado el apego de López Obrador a la letra antirreleccionista. A otros, les pareció que el autodescarte es en realidad una forma de ir preparando lo contrario, como sucedía con el denme por muerto anterior a su primera postulación presidencial, en 2006. Y a otros les pareció injusto y modificable que el personaje de su predilección electoral no pueda estar nuevamente en las boletas, en busca de dar personalmente continuidad a su proyecto.

La postura del gobierno mexicano respecto de Venezuela ha ido perdiendo espacio de viabilidad práctica ante el embate descarado y brutal de Estados Unidos contra el gobierno de Nicolás Maduro. El próximo miércoles, el canciller Marcelo Ebrard estará en Montevideo para participar en una reunión con representantes de países de la Comunidad del Caribe, mientras España se alista para reconocer hoy al autoproclamado Juan Guaidó como presidente de Venezuela y la Unión Eu­ropea avanza en sentido parecido.

De las presiones de Washington y sus visos conspirativos ha dado cuenta el diario español El País, en una nota firmada por Miguel González: “La administración estadunidense avisó al gobierno español antes de que el líder de la Asamblea venezolana, Juan Guaidó, se proclamara presidente interino y ha presionado luego para que España y la Unión Europea lo reconozcan y rompan cualquier canal de diálogo con Nicolás Maduro. ‘Tenemos mucha presión, no les voy a decir de quién, pero se lo pueden imaginar, para que votemos contra la creación de este grupo (de contacto internacional)’, admitió el ministro de Exteriores, Josep Borrell, en el Congreso español. Aludía al grupo de la UE para propiciar el diálogo en Venezuela” (https://goo.gl/kpGLRi).

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