Activistas escriben "Félix Salgado violador" y "AMLO cómplice" en la fachada del Tribunal Electoral de Chilpancingo.JOSÉ LUIS DE LA CRUZ / EFE

Las redes sociales se han llenado de carteles en los que las mujeres piden al presidente que rompa el pacto. Activistas, escritoras, actrices o periodistas demandan a Andrés Manuel López Obrador que reconsidere la candidatura al Gobierno del Estado de Guerrero de Félix Salgado Macedonio, el senador con licencia acusado de varios delitos sexuales entre ellos violación. A estas voces se ha unido la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, que se ha posicionado contra Salgado. Pero el mandatario mexicano sigue haciendo oídos sordos. López Obrador ha mantenido este viernes, por tercer día consecutivo, su postura inicial de defender al político de Morena y ha ido más allá al afirmar que todo lo anterior es “una campaña de linchamiento”.

“Estoy pendiente porque es muy notorio. Todos los programas de radio, la prensa, en contra de Félix Salgado Macedonio. Se están uniendo y hay una campaña de linchamiento, retomando al clásico”, ha dicho este viernes el presidente en su conferencia matutina. A López Obrador le ha dado tiempo en su breve intervención sobre el tema incluso a bromear: “¿Y por qué ahora esta campaña, de parte de quién? Los de la oposición ya lo tienen de bandera, ‘ni un voto al otro partido’, que no puedo mencionar”.

El presidente ha insistido en que en el tema “hay mucha politiquería”, puesto que el 6 junio se celebran los comicios más grandes de México, donde se renueva la Cámara de Diputados, se eligen los gobernadores de 15 Estados (incluido Guerrero), y los cargos de 30 congresos locales y casi 2.000 ayuntamientos.

Así, López Obrador mantiene que la decisión sobre la candidatura de Salgado Macedonio la tiene que tomar “el pueblo de Guerrero”: “Lo que yo planteo es que hay que preguntarle a los hombres y las mujeres de Guerrero”. Después ha seguido una defensa de cómo los cambios que ha implementado en dos años de Administración han colocado al pueblo como “el actor principal de la vida pública de México”. El presidente entiende que son ellos quiénes deben decidir. El Estado de Guerrero se encuentra actualmente en manos del PRI y es uno de los objetivos de Morena, la formación de López Obrador, que también se ha planteado como meta el mantener la mayoría que tiene en la Cámara baja.

Salgado Macedonio, quien ya gobernó el puerto de Acapulco, está acusado de dos violaciones. Una en 1998 a una menor de edad y otra en 2016 contra una trabajadora del periódico La Jornada de Guerrero, cuando él era director del diario de izquierdas. Otras víctimas han indicado que abusó de ellas y también está señalado por chantajes con videos sexuales. Además otras tres mujeres le han acusado de abusos sexuales. De momento, el caso está siendo valorado por el Consejo de Honor y Justicia de Morena, una especie de área de asuntos internos.

Más de un centenar de diputadas de Morena firmaron ya a principios de enero una carta conjunta dirigida a la dirigencia del partido para que se retire la candidatura de Salgado Macedonio. El escrito también fue ratificado por otro centenar de regidoras, consejeras y simpatizantes del presidente. Aunque las mujeres de Morena dejaron claro que en el partido no hay lugar para los abusadores, tanto López Obrador como el presidente de la agrupación, Mario Delgado, cierran filas con el político. Delgado ha señalado que Félix Salgado será candidato mientras mantenga sus derechos políticos, es decir, mientras no exista una sentencia en firme que le condene.

Mientras la bola de nieve sigue creciendo. Y Morena, el partido al que millones de mujeres dieron su voto en 2018, se enfrenta al dilema entre mantener a Salgado Macedonio y los reproches de sus bases feministas, que ven como una traición que se coloque en la contienda de uno de los Estados, donde hay más violencia contra las mujeres, a un candidato sobre el que pesa la sombra de cinco acusaciones por violencia sexual.

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