Madonna, en Nueva York, el pasado junio.GTRESONLINE

Ni sus amigos, ni sus familiares, ni sus trabajadores. Nadie es capaz de frenar a Madonna. La eterna reina del pop, de 61 años, vive estos días el confinamiento en su hogar junto a algunos de sus hijos, los más pequeños: David Banda y Mercy James, de 13 años, y las gemelas Estere y Stella, de siete. Junto a ellos se la ha visto jugando a encontrar los huevos de pascua, saltando en camas elásticas o practicando coreografías “para levantar el espíritu”, según escribe la cantante. También pasa la cuarentena con ellos Ahlamalik Williams, su pareja desde hace unos meses, al que se ha visto en algunas imágenes.

Las redes sociales son estos días el escaparate de Madonna, donde comparte este tipo de actividades, pero también otras que no dejan de asombrar a sus fans. Por ejemplo, cuelga imágenes de velas encendidas durante un largo rato, o hace como que monta su propio musical, canturreando letras de canciones inventandas, subiéndose unas medias y poniéndose un parche en el ojo ante las miradas atónitas del personal que tiene a su alrededor. También escribe, y retransmite en vídeos, una especie de “Diarios de la Cuarentena”.

Una de las imágenes que más sorprendió a sus fans —y no precisamente para bien— fue la de ella cantando, en el baño de su casa y con un cepillo de pelo a modo de micrófono, una versión de su clásico tema Vogue. Además de ser incapaz de ejecutar un giro completo y de no dar con el tono adecuado, cambia la letra por algo como: “Pescado frito, oh, pescado frito, ya no queda pasta así que vamos a comer pescado frito”. En esa misma bañera junto a la que canta llegó a grabar un vídeo en el que decía que el virus era “un gran igualador”, que acabó borrando de sus redes. Solo en Instagram acumula más de 15 millones de seguidores

La deriva de Madonna es algo que ven propios y ajenos, y de lo que también es consciente su entorno más íntimo. Sin embargo, es irrefrenable. El columnista de espectáculos Michael Musto ha afirmado que esos vídeos de Madonna le parecen “de lo peor jamás visto”. El presentador Howard Stern le preguntó hace unos días a la actriz Rosie O’Donnell por ella, ya que ambas mantienen una buena amistad, y le cuestionó si no debería “ser honesta” con la artista. O’Donnell afirmó que Madonna “no escucha”.

Hay quien achaca esa pérdida de rumbo a un cambio de estilo de vida tras pasar casi una década muy asentada al lado del director de cine Guy Ritchie, del que se separó en 2008. Otros a la marcha de quien fue su agente durante años, Liz Rosenberg, que se retiró en 2015. “Nadie a su alrededor puede decirle nada hoy día”, afirma su coreógrafo durante años, Brad Jeffries, al medio estadounidense Page Six. “Quizá Liz, pero ya no está. Por eso Madonna parece tan alocada ahora. Defiendo su derecho a salir con chicos de 25 años, porque si fuera un hombre de 61 con una chica de 25 nadie pestañearía siquiera. Pero el modo en el que lo hace… parece algo desesperado”, afirma Jeffries, que afirma que hay un problema de fondo en ese comportamiento. “Sentirse irrelevante debe estar matándola”, explica el coreógrafo, que puede hablar con su nombre porque fue de los últimos trabajadores de la diva en no tener que firmar un acuerdo de confidencialidad.

Para él, “era tan lista, tan centrada, tenía tan claro su objetivo… tenía más poder de seducción y tenía un par, más que cualquier tío que jamás haya conocido, más que cualquier líder mundial. Pero ha vivido su vida entera en el foco y ahora es una bombilla. Para alguien como ella, debe doler”, asegura el coreógrafo. Para otros como Ed Steinberg, productor de algunos de sus vídeos, esto es solo una enésima forma de resurrección. “Su cualidad más sobresaliente es una necesidad de atención total. Volverá a levantarse”, afirma.

Estos días Madonna se ha hecho visible, precisamente, por esa invisibilidad. La cantante no estuvo presente en el concierto One World: Together at Home celebrado el sábado contra el coronavirus y que reunió a decenas de estrellas de la música, las más importantes del panorama global, de Lady Gaga a Elton John, los Rolling Stones, Céline Dion, Taylor Swift, John Legend, Jennifer Lopez o Billie Eilish. Pero la mismísima reina del pop no estaba allí. Tampoco nadie la echó demasiado de menos.

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