Pedro Martínez Coronilla

Todos estamos enterados de las graves consecuencias de esta pandemia del coronavirus, en primer lugar, para la salud y también para la actividad económica y el empleo, que afecta a millones de trabajadores y sus familias. La que más sufre esta situación es la población que no tiene ingresos fijos, los albañiles, taxistas, trabajadoras domésticas, boleros, artesanos y sobre todo los que se dedican al comercio informal, vendiendo lo que pueden en la vía pública, y que hoy han sido retirados sin poder llevar algunos pesos a sus hogares; otros muchos han sido despedidos y a otros con medio sueldo los mandaron a su casa. Los campesinos han sido olvidados a su suerte, sin apoyo para sembrar sus tierras, sin semilla, sin fertilizante.
Las familias trabajadoras están en sus pequeñas casas de uno, dos o tres cuartos, muchos sin baño y sin agua potable. ¿Qué nos piden las autoridades para que no se propague la infección y todos los mexicanos estemos seguros? “Quédate en casa y mantén la sana distancia”, medidas muy buenas para quien tenga el refrigerador y la alacena llenos y habitaciones suficientes para mantener aislado a un familiar enfermo y evitar el contagio del resto de sus integrantes, eso lo sabe el gobierno, pero siempre se han opuesto todas las administraciones, a dotar de vivienda digna a las familias humildes.
Pronto iniciará la etapa crítica y algunos hospitales del Seguro Social ya presentan serios problemas, se avecina una verdadera tragedia, a pesar de que el gobierno de la 4T tuvo mucho tiempo para prepararse y no actuaron: faltan camas, espacios para terapia intensiva, ventiladores para la atención asistida, y existe un criminal desabasto de equipo de protección para el personal de salud; se quejan doctores, enfermeras, camilleros, personal de limpieza, de la falta de trajes aislantes, cubrebocas especiales, guantes, lentes protectores. Reciban todo nuestro apoyo los trabajadores de la salud.
Juegan con el número de infectados y de fallecidos y les mienten a los familiares que piden información de sus enfermos. Hoy anunciaron varios gobiernos la compra masiva de bolsas para cadáveres, y en varias capitales, la ampliación de panteones y la preparación de gran número de fosas para recibir a las víctimas del Covid -19.
Hace días, el gobierno federal publicó un código de ética para, llegado el caso, decidir entre los miles de infectados que van a saturar los hospitales, a quien sí y a quien no atenderán, en otras palabras, decidir quien vive y quien muere, con el argumento de que se ha aplicado en otros países; lo que no aclara la 4T, es que esos países son los que no tomaron el asunto en serio desde el principio. La información estuvo disponible desde los primeros días de enero por parte de los servicios de salud del gobierno chino. Además de que no aprovecharon la experiencia china sobre sus estrategias de prevención y control para detener la pandemia, ¿Cuál es el resultado? En China son hasta ahorita 4300 defunciones y en Estados Unidos ya van más de 25,000.
Exigimos al Gobierno Federal que en lo inmediato atienda el problema en los hospitales públicos, para la mejor atención de los enfermos y protección para el personal de salud. Así como la urgencia de un programa nacional de alimentos para toda la población sin ingresos fijos y que no recibe ninguna ayuda del gobierno. No se tiene fecha para terminar el confinamiento, la gente necesita comer y esta es una de las obligaciones del gobierno, es el que maneja los impuestos de todos los mexicanos y los debe utilizar en primerísimo lugar para la clase trabajadora, para toda, sin distinguir, sin favorecer a ciertos grupos.
Si el Gobierno no interviene, si no demuestra con hechos que tiene vocación para estar con los pobres, mucha gente no morirá por la pandemia del coronavirus, morirá de hambre.
Vamos a sumar a todos los compañeros, a todos los que quieran sumarse a esta campaña de exigencia al Gobierno Federal y de antemano aclaramos que no pedimos absolutamente ninguna participación en la ejecución del programa, que lo ejecute el gobierno con sus “siervos de la nación”; sólo nos interesa que la gente más humilde no se muera de hambre y que esto no termine en una revuelta social. Queremos los antorchistas dejar constancia de lo que proponemos, de lo que pedimos y para quién lo pedimos.

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