El presidente ruso, Vladímir Putin, en la Duma estatal el 10 de marzo de 2020.ALEXANDER NEMENOV / AFP (AFP)

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Poner el contador presidencial de Vladímir Putin a cero. En medio de una turbulencia política y económica mundial, el Parlamento ruso ha dado otra sacudida al respaldar una opción que permitiría al líder ruso volver a ser presidente. En una propuesta inesperada pero muy coreografiada, la diputada Valentina Tereshkova, cosmonauta soviética y primera mujer en el espacio, ha sugerido este martes eliminar las restricciones del líder ruso para volver a concurrir a unas elecciones tras el fin de su mandato en 2024. En una comparecencia urgente en la Duma estatal y citando la necesidad de la estabilidad del país, el líder ruso se mostró abierto a la idea. Una presidencia “fuerte”, ha recalcado Putin, es “absolutamente necesaria para Rusia”.

Con el simbolismo teatral propio de las grandes ocasiones, la ex cosmonauta Tereshkova, lanzó la propuesta que podría conducir a un quinto mandato de Vladímir Putin. “Hay que estipular todo de manera franca, abierta y pública: o eliminar el límite de mandatos presidenciales en la Constitución; o, si la situación lo requiere y, sobre todo, la gente lo quiere, introducir en la ley una posibilidad para que un presidente actual vuelva a ser reelegido para el puesto, ya conforme a la renovada Constitución”, declaró la diputada de Rusia Unida, el partido del Gobierno, que lucía en la solapa la medalla de heroína de la Unión Soviética, durante una sesión rápida en la Cámara baja que debatía las enmiendas a la Carta Magna. Con la ley actual, un presidente no puede permanecer en el cargo más de dos mandatos (seis más seis años).

La propuesta de Tereshkova ha causado un cortocircuito en la Duma, controlada por el Kremlin. Casi dos horas después, en una comparecencia histórica y sorpresiva, el líder ruso ha recogido el guante. Putin, de 67 años y que lleva dos décadas en el poder entre sus años de presidente y de primer ministro, no respaldó la idea de eliminar los límites presidenciales, pero sí de poner su propio contador a cero. “Sería posible si la población vota por ello, pero se requerirá la decisión del Tribunal Constitucional”, ha dicho Putin.

Los legisladores han sacado adelante, con una enorme mayoría, el paquete de enmiendas a la Constitución que dibuja un país más conservador y nacionalista. Además, con 380 votos a favor y 44 en contra (de la facción del Partido Comunista) de 445 escaños ocupados, los diputados de la Duma han aprobado también la propuesta de último minuto que permitirá a Putin volver a concurrir a unas elecciones presidenciales en 2024 y perpetuarse en el poder hasta 2036. Tendría 83 años. Un presidente, además, con nuevas capacidades, según la reformada Constitución propuesta por el propio Putin, y más posibilidad de intervenir en los mecanismos de funcionamiento de las instituciones del Estado, explica el experto en Derecho Constitucional Ilyá Shablinski, de la Escuela Superior de Economía.

La votación de este martes, que preveía ser un mero trámite para poner negro sobre blanco y ordenar las enmiendas propuestas por el líder ruso, por el grupo de expertos que el mismo Putin designó y por algunos legisladores de la Duma, ha dado paso a una nueva posibilidad para un escenario que los analistas llevan meses desmenuzando: que el objetivo de gran la reforma de la Carta Magna es en realidad permitir a Putin permanecer de alguna forma en poder. Las enmiendas deben pasar ahora una tercera lectura –previsiblemente mañana–. Los ciudadanos votarán sí o no a todo el paquete –que incluye importantes ganchos, como que las pensiones deben subir conforme a la inflación y que el salario mínimo debe establecerse por encima de la línea de pobreza– el próximo 22 de abril en una consulta cuyo mecanismo aún está poco claro.

“Todos entienden perfectamente que dentro del país, desafortunadamente, todavía tenemos mucha vulnerabilidad”, ha dicho Putin ante la Duma (Parlamento) en un discurso teóricamente imprevisto pero que parecía muy preparado. “La estabilidad debe ser la prioridad”, ha insistido el líder ruso en un momento en el que la economía rusa pasa por un importante bache, con la caída del precio del petróleo y el rublo en sus niveles más bajos desde 2014. Un varapalo derivado de la guerra del crudo y de la zozobra en los mercados por el temor al coronavirus que se ha sumado a la recesión derivada de las sanciones económicas impuestas a Rusia hace seis años por anexionarse la península ucrania de Crimea.

Desde que el líder ruso propuso enmendar la Constitución el pasado diciembre –el mayor cambio político y legislativo desde los años noventa del siglo pasado– se había especulado sobre cómo se desarrollaría para permitir a Putin conservar influencia. Los analistas y gran parte de la oposición apostaban por que permanecería al frente de un Consejo de Estado renovado y mucho más poderoso. Ahora, vistas sus cartas, parece que su apuesta era algo más simple: volver a presentarse a unas elecciones presidenciales y quedarse en el Kremlin.

Con la maniobra “estratégica” de hoy, apunta la politóloga Tatyana Stanovaya, Putin no solo elimina todo el rumor y el debate sobre su sucesión; además deja muchas expectativas. “Si piensa en la historia, como ha mencionado, le gustaría limitar los mandatos de cualquier presidente. Pero cuando se trata de él, quiere tener más espacio y más opciones para elegir cualquier escenario que desee”, señala Stanovaya, directora de la firma de análisis R.Politik.

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