Bernie Sanders, durante el Supermartes.KEIKO HIROMI

El senador Bernie Sanders contaba el martes por la noche con una sólida victoria en California que le permitiera anular el resurgir del exvicepresidente Joe Biden en una noche de Supermartes de primarias más competida de lo que anticipaban las encuestas. La agencia Associated Press declaró a Sanders ganador en California nada más cerrar los centros de votación, lo que significa que en las encuestas a pie de urna la distancia era insalvable para Biden. California fue el muro que frenó la ofensiva contra Sanders del ala moderada del Partido Demócrata en las últimas horas e impidió que Biden celebrara una victoria absoluta después de la mayor sorpresa de la noche, la victoria de Biden en Texas.

Con el 60% escrutado, Sanders tenía alrededor del 30% del voto en California, mientras Joe Biden y el magnate Michael Bloomberg, que ha gastado la inaudita cifra de 500 millones de dólares en anuncios para estas primarias, se disputaban la segunda plaza entre el 18% y el 20%. El recuento abarca 53 distritos más el voto anticipado por correo y los datos definitivos tardarán varios días.

El 48% de los delegados de la noche se repartía entre Texas y California. La otra mitad, la otra docena de Estados. California, el Estado más grande del país y prácticamente un régimen de partido único de los demócratas, repartía 415 delegados, alrededor de un tercio de todos los que estaban en juego esta noche. La victoria de Sanders, sin embargo, apenas podía contrarrestar la gran noche de Joe Biden en el resto del país.

Cuando Sanders ganó las primarias de Nevada con un 47% contra seis candidatos lo hizo aupado por una organización de calle sin precedentes en Las Vegas formada por latinos y jóvenes. Las convenciones políticas de Estados Unidos permitían hacer la proyección de que una coalición similar tendría resultados similares en Estados con una población parecida a la de Nevada, es decir, Texas, Colorado y California. Llevado a la práctica este martes, la realidad demostró ser más complicada en Estados del tamaño de países.

Aquella noche de Nevada, Sanders se encontraba en San Antonio, donde celebró los resultados diciendo: “Tengo la impresión de que vamos a ganar en Texas”. Pero mucho ha cambiado en una semana. En Texas, esa coalición no logró dar a Sanders la ventaja que necesitaba. Poco antes de la medianoche, Biden fue declarado ganador en Texas con un 33% de los votos, algo que no esperaba ni la propia campaña y que pone en duda el tirón de Sanders en los grandes Estados con mucha población latina.

Un 30% del electorado tejano es latino y un 13% afroamericano. En el mayor condado del Estado, el que abarca el área de Houston, esas cifras son 40% latino y 19% afroamericano. En este condado hubo largas colas ante las máquinas de votación. Según las encuestas, tres cuartas partes de los votantes en Texas decidió su candidato en los últimos días, un dato que parce definitivo para explicar el margen del exvicepresidente. Biden pasó el lunes en Texas y allí recibió en un acto multitudinario los apoyos de sus exrivales Pete Buttigieg, Amy Klobuchar y el político local Beto O’Rourke.

Solo en California y Colorado se repetiría la coalición de Nevada. Según encuestas a pie de urna citadas por CNN, en California Biden solo tuvo el apoyo del 20% de los votantes latinos en California, mientras Sanders tenía el 55%. Sanders ganó 7 de cada 10 votos de personas menores de 30 años.

Esta noche electoral, Sanders estaba en Vermont, el Estado por el que es senador, donde ha hecho toda su carrera política y donde ganó las primarias este martes. Habló antes de que se conocieran los resultados en el oeste del país. “Vamos bien en Texas y soy prudentemente optimista sobre la victoria en el Estado más grande del país, California”. Sería su gran victoria de la noche y la verdadera razón por la que su campaña sigue siendo viable.

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