Julio Iglesias, en Londres, en 2014. GTRESONLINE

Julio Iglesias regresa a España este año con dos conciertos. El primero, el 5 de agosto en el Festival Marenostrum Fuengirola y el segundo, el 28 de agosto en el Teatro Romano de Mérida, en el marco del Stone & Music Festival, donde ya ha agotado las entradas. Estas dos únicas paradas en su país de origen forman parte de su gira mundial, que comenzó en septiembre de 2018, con motivo de sus 50 años de trayectoria musical.

El cantante, de 76 años, es uno de los artistas españoles más internacionales, pero lleva seis años sin dar un concierto en España. En los últimos meses ha tenido problemas de salud, especialmente de movilidad, pero nunca ha querido bajarse de los escenarios. “Todavía tengo la pasión en mi corazón. Si no canto, mi corazón no late tan fuerte… Cincuenta años en la carretera, de China a Finlandia, es un milagro “, comentó a la agencia Reuters el pasado mes de junio. Y a pesar de que han pasado ya cinco décadas desde que comenzó su carrera musical, asegura que todavía siente emoción cuando debe enfrentarse al público. “El sentimiento es el mismo. Cierras los ojos y estás en el escenario y tú sientes ese calor de la gente”, dijo. “Soy un artista que está agradecido al 1.000% con la gente. Pertenezco a la gente hasta que muera “, agregó.

No obstante, su actual gira se diseñó pensando en su salud. De esta manera, puede descansar entre concierto y concierto por sus problemas de espalda, que en ocasiones le obligan a actuar sentado. En una entrevista con Televisa admitió: “La retirada, para mí, está ligada a la muerte psíquica. La física es gravísima, pero la psíquica es morir en vida”.

En mayo, Iglesias debía acudir a la entrega de un Grammy honorífico a toda su carrera, pero no se presentó. El cantante se limitó a enviar un vídeo en el que agradecía el galardón otorgado y aseguraba: “Me encantaría estar ahí. Muchas gracias a todos los miembros de la Academia de la Grabación por este hermoso regalo”. Sin embargo, no aclaró a qué se debía su ausencia en esta fiesta organizada solo para él en el Dolby Theatre —el teatro de Los Ángeles (EE UU) en el que cada año se celebran los Oscar— y programada con dos meses de antelación.

Su falta a este evento provocó una cierta alarma sobre su estado físico, que le ha obligado a reprogramar algunas de sus actuaciones y a limitar sus apariciones públicas. El pasado 3 de abril, Iglesias ofreció un polémico concierto en Ciudad de México, donde hacía seis años que no actuaba. Allí fue criticado por los problemas de iluminación del Auditorio Nacional, que impedían verle con claridad y que provocó que se tropezara y cayera en el escenario. Pero también hubo críticas a las dificultades con el sonido que impedían escucharle. Ante los gritos del público y algo molesto, afirmó desde la banqueta en la que dio la mayor parte del recital: “Es que cuando alguien está hablando, los demás deben guardar silencio. Yo escucho de maravilla”, como recogió Milenio.

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