A la memoria de los muy queridos

Concha y Juan Ortiz Martínez

Navegando sin rumbo desde la aplastante derrota del 1 de julio de 2018, el PRI de Alejandro Moreno Cárdenas Alito apareció nada menos que en Nicaragua, al lado del impresentable dictador local Daniel Ortega por cuya cabeza penden acusaciones de secuestros, asesinatos políticos, represiones al pueblo y cárceles llenas de presos políticos y sobre cuyo gobierno se ha acuñado el concepto de neosomocismo.

Lo paradójico que ilustra al nuevo PRI del poslopezobradorismo radica en el hecho de que el presidente López Portillo en 1979 desobedeció a los EE. UU. y apoyó la revolución de los sandinistas para derrocar por la vía de una guerrilla armada al dictador Somoza y creó la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina (COPPPAL) para proteger movimientos revolucionarios sociales.

A lo largo del periodo 1994-2019, Ortega será presidente de la república por 25 años porque su tercer periodo directo –dos fueron como jefe de junta de gobierno– terminará en 2022. Y los datos indican que Ortega buscará otros cinco años de presidente para sumar 30 y luego heredará el cargo a su esposa Rosario Murillo. En datos duros, Ortega podría gobernar Nicaragua de manera directa 30 años, 62% del tiempo de la Nicaragua liberada en 1979, más de los diez que tuvo el dictador Anastasio Somoza Debayle y más de los 23 de su padre Somoza García.

Lo malo para Ortega y el membrete Frente Sandinista de Liberación Nacional radica en el hecho de que cuenta con el apoyo de otros dictadores latinoamericanos, sobre todo de Venezuela y Cuba y ahora de los cuatro miembros mexicanos de la COPPPAL: PRI, PRD, PT y Movimiento Ciudadano. En este escenario el priísta Alito tomó posesión de la presidencia de COPPPAL, un esqueleto sin credibilidad y ahora apoyando dictadores como Ortega, cuya represión del año pasado arrojó golpes a ancianos, mujeres, estudiantes, arrestos políticos, desapariciones de personas por razones políticas, cárceles llenas de disidentes y acusaciones probadas por organismos defensores de derechos humanos. El saldo aún por precisar fue de 500 personas muertas en las protestas y casi mil 500 disidentes desaparecidos. Y por decisión gubernamental cerraron periódicos, exiliaron periodistas y reprimieron críticos.

Más que un modelo sandinista de gobierno tipo López Portillo, el sandinista Daniel Ortega ha hecho un gobierno modelo priísta en modo Gustavo Díaz Ordaz.

La presidencia de la COPPPAL fue juramentada por Alito, con la presencia de su operador principal José Murat Casab, en Managua, en medio de grandes medidas de seguridad y del aislamiento de los partidos revolucionarios presentes por la intención de grupos sociales, políticos e internacionales de acercarse a la ceremonia para denunciar la represión tipo somocista de Ortega. En este sentido, el PRI de Alito y Murat está apoyando y apuntalando una de las dictaduras sangrientas de América Latina.

La COPPPAL ha querido ser un cártel político de partidos progresistas incrustados en las estructuras de poder de sus naciones para desarrollar alianzas en las élites gobernantes o partidistas, no para definir un modelo revolucionario ni menos para proteger al pueblo de represiones dictatoriales. Por ello fue muy significativo que el PRI de Alito tomara posesión de la COPPPAL en el feudo de Daniel Ortega hoy arrinconado por denuncias de represiones sociales inclusive peores que en los tiempos de Somoza.

Por lo demás, la presidencia del PRI estará compartida por el PRD en proceso de extinción, el PT como pariente pobre del membrete de la coalición lopezobradorista y el gelatinoso Movimiento Ciudadano que se acomoda a las circunstancias. La COPPPAL fue creada a instancias de López Portillo y diseñada por Gustavo Carbajal Moreno como presidente del PRI en 1979 y a lo largo de sus 37 años de existencia su funcionamiento ha sido inexistente. Por ello le tocó ahora al PRI tomar las riendas.

Protección Civil. Encabezada por el secretario federal de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo Montaño, las cinco coordinaciones de protección civil se reunieron para evaluar resultados en el primer año de gobierno. En la reunión, el coordinador nacional de Protección Civil, David León Romero, destacó el interés de la SSPC y del propio presidente de la republica, como nunca había existido. Dos datos destacaron de las reuniones: el control de los recursos porque en sexenios pasados por ahí se fugaban miles de millones de pesos y la estructura de mando bajó la presencia directa de la SSPC y ya no de Gobernación. La reorganización de la protección civil ha sido responsabilidad de León Romero.

Política para dummies: La política consiste en esconder lo malo de las actuaciones publicas, no enorgullecerse de ello.

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