Los jugadores de Medias Rojas recibieron, en abril pasado, sus anillos de 2018. Foto: Twitter @RedSox

CIUDAD DE MÉXICO.- El miembro del Salón de la Fama Grover Alexander falleció en la soledad de un cuarto apenas acompañado por el anillo de campeón de la Serie Mundial de 1926, primer título de Cardenales de San Luis. Una argolla con 108 diamantes en el frente y una cabra grabada en el interior fue la joya con la que Cachorros de Chicago festejó el título deseado por más de 100 años. Un pitcher de los Medias Rojas, sin hacer un lanzamiento en la temporada, presume este trofeo con el que se le puso fin a la Maldición del Bambino en 2004, mientras que leyendas de este equipo como Ted Williams se fueron literalmente con las manos vacías.

Yanquis de Nueva York presume ser el equipo más ganador de la historia y cuentan de 27 anillos de Serie Mundial, aunque lo correcto es que han ganado 26. En su primer título conseguido en 1923, los jugadores recibieron como premio unos elegantes relojes de bolsillo.

Las argollas de monarca en las Grandes Ligas se entregaron por primera ocasión en 1922, a petición de los Gigantes de Nueva York, que habían vencido a sus vecinos Yanquis en el Clásico de Otoño, pero la tradición de entregarlos cada año fue tras el Clásico de Otoño de 1926.

Por varios años se entregaron medallas, pines, pisa corbatas, relojes, entre otros artículos, debido a que los jugadores tenían libertad de elegir los obsequios. Una situación curiosa se presentó con los jugadores de los Yanquis Frankie Crosetti y Tommy Henrich, quienes pidieron un par de escopetas como regalo, tras haber conseguido el título de 1938 sobre Cachorros de Chicago.

La magia que guarda cada anillo de campeón lo convierte en el objeto más deseado de todo pelotero.

No es un abrazo. No es un apretón de manos. No es una palmada en la espalda. Es un anillo. Es lo único que todo beisbolista profesional quiere y es algo de lo que puedan aferrarse, algo de lo que puedan presumir”, aseguró el expelotero Duane Kuiper, quien como comentarista de los Gigantes de San Francisco presume tres argollas.

Las joyas más preciadas para todo beisbolista, también han sido centro de críticas en su momento.

Son anillos basura”, denunció Reggie Jackson sobre las sortijas de campeón de los Atléticos de Oakland de 1973, una Serie Mundial en la que el famoso Mr. Octubre fue nombrado Jugador Más Valioso.

Jackson se quejó del premio debido a que el excéntrico dueño de los Atléticos, Charlie O’Finley, entregó los mismos anillos de campeón de un año antes, pero sin los diamantes.

Justo esta argolla fue la primera conseguida por un mexicano. El pitcher Horacio Piña participó en el Clásico de Otoño frente a Mets de Nueva York y para el coahuilense, más allá de la opinón de Reggie Jackson, es un tesoro invalubale que porta con orgullo.

La evolución de los anillos ha sido importante a través de los años. De ser una joya sencilla de 10 quilates y alguna piedra preciosa, se transformaron en costosos obsequios rodeados de los más extravagantes adornos.

El de los Cachorros de Chicago de 2016 presume diamantes, rubíes y zafiros. El precio de cada uno era de 70 mil dólares.

En subastas, el anillo más caro que se conozca es el de Babe Ruth de los Yanquis campeones de 1927, el cual alcanzó un monto de 4 millones de dólares en 2017.

Los equipos campeones son los que se encargan de la entrega y distribución de los anillos. La ceremonia de entrega se hace regularmente en el primer partido como local de la siguiente temporada y, aunque para entonces algunos jugadores ya cambiaron de equipo, a todos los que formaron parte se les hace entrega.

La distribución la decide cada organización y por lo regular se le entrega a todos los miembros del club desde jugadores, entrenadores, comentaristas, personal administrativo y de otras áreas.

La calidad no suele ser la misma, los que se entregan a los jugadores, coaches y directivos no son los mismos que al resto del equipo campeón. Hay modelos A,B y C.

Luego del campeonato de 2004, con el que Medias Rojas puso fin a una sequía de 86 años sin ganar la Serie Mundial, la directiva decidió que se le entregaría un anillo a cada jugador que en su momento perteneció ese año al equipo.

Brandon Puffer, un pitcher de efímera trayectoria en Grandes Ligas, fue parte de los Medias Rojas de 2004. En septiembre de ese año fue ascendido al primer equipo y aunque estuvo en el bullpen no vio acción y en los siguientes días fue enviado de regreso a ligas menores. Sin hacer un lanzamiento ese año en las Grandes Ligas recibió su anillo de campeón, el cual adquirió fama debido a que años después se intentó vender en el conocido programa de televisión “El precio de la historia”, pero no fue aceptado debido a la historia del beisbolista, quien enfrentó problemas legales y fue condenado a prisión.

El máximo ganador de anillos de campeón es Yogi Berra de los Yanquis con 10, mientras que Frankie Corsetti obtuvo 17 en total tanto como jugador como entrenador.

Grover Alexander, héroe de los Cardenales la Serie Mundial de 1926, agobiado por su alcoholismo que no pudo superar, empeñó en varias ocasiones el anillo de campeón. Al final fue su fiel acompañante en el lecho de muerte.

Los Astros de Houston y Nacionales de Washington disputan la Serie Mundial 2019 y será esta semana que se conozca al nuevo monarca. Entonces comenzará la planeación de casi seis meses para premiar a los ganadores con su flamantes anillos de campeón.

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