Una familia se refresca en Labenne, en el sudoeste de Francia. BOB EDME AP

Por segunda vez en menos de un mes, gran parte de Europa sufre una ola de calor. Este martes, los termómetros han roto varios récords en Francia. La ciudad de Burdeos, en el sudoeste del país, alcanzó su máximo histórico (41,2 grados, tras los 40,3 grados de 2003), mientras que casi todos (81) los departamentos —una división territorial similar a las provincias en España— se encuentran en alerta naranja por las altas temperaturas. Otra cifra inédita.

Es poco probable, sin embargo, que se supere el récord histórico de calor en Francia (46 grados, a finales de junio pasado) durante este episodio, ocasionado por la misma masa que afecta a España, donde se ha quedado rozando los umbrales de ola de calor.

En Francia, la canícula está golpeando especialmente al sector agrícola, con la producción vinícola entre las más afectadas (las estimaciones oficiales apuntan a una caída de la cosecha del 6% al 13% con relación a 2018), y también al Tour de Francia, donde las etapas ciclistas de estos días se celebran tras dos semanas de máximo esfuerzo.

Las agencias meteorológicas predicen también récords de calor en Bélgica, Luxemburgo y Holanda, con el mercurio en torno a 40 grados. Portugal sigue enfrascada en la lucha contra los incendios —que se reanudaron el lunes— y ha pedido a España ayuda con aviones contafuegos para intentar apagar las llamas.

La masa de aire cálido se viene extendiendo desde el lunes hacia el centro y el oeste de Europa y afecta también al sur del Reino Unido, el norte de Italia y Alemania. En este último país, donde se vive un verano particularmente caluroso, los termómetros alcanzarán en los próximos días los 41 grados en la región a la que pertenece Colonia. En la región del Sarre podría batir su récord absoluto de 40,3 grados, alcanzado en 2015.

Se prevé que este nuevo episodio, excepcionalmente intenso pero más corto que el de junio, alcance su punto álgido el jueves, donde incluso la temperatura en Suiza se situará entre los 32 y los 34 grados. París podría batir ese día su récord de calor. El último data de 1947, con 40,4 grados.

El viernes comenzará un descenso paulatino de las temperaturas y un día más tarde se regresará a los registros habituales para esta época en el continente.

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